¿Qué le dio Nuevo León al Mundial?
Sección Editorial
- Por: Miguel Flores
- 08 Julio 2026, 04:58
Hay eventos que terminan cuando se apaga el último reflector, pero hay otros que se disfrutan incluso después del silbatazo final. El Mundial en Nuevo León fue el ejemplo perfecto de eso.
Por mucho tiempo hemos hablado del legado en términos de infraestructura —camiones, carreteras, parques—, lo que sabemos era indispensable para estar a la altura de uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Pero, conforme avanzó el torneo, quedó claro que el verdadero impacto fue en nuestra forma de interactuar con el mundo.
Miles de personas que llegaron a Nuevo León para apoyar a sus selecciones descubrieron un estado muy distinto al que imaginaban. Encontraron una ciudad preparada, ordenada y segura, donde pudieron caminar por las calles, celebrar en el Fan Fest, vivir el mejor ambiente en el Parque del Agua y experimentar un recibimiento que terminó en uno de los mejores recuerdos de su visita.
Esa confianza vale tanto como cualquier obra pública. Porque la mejor promoción que podemos recibir como estado es que los turistas regresen a su país hablando de las maravillas que encontraron en Nuevo León.
Mientras en otras partes del continente el Mundial estuvo marcado por discursos que hablaban de fronteras y restricciones, en Nuevo León decidimos hacer exactamente lo contrario: abrir las puertas al mundo. Eso permitió fortalecer relaciones que hemos construido desde hace años con socios estratégicos como Japón, Corea del Sur, Países Bajos y Suecia; una muestra de ello fue la visita de Su Alteza Imperial, la princesa Hisako de Japón, que confirmó la relevancia que hoy tiene nuestro estado para la economía de México.
El futbol también nos dio la oportunidad de establecer nuevos vínculos con países como Túnez, Sudáfrica y Marruecos. Sus delegaciones diplomáticas y representantes encontraron en Nuevo León mucho más que una sede mundialista: encontraron un estado dispuesto a dialogar y a construir relaciones que seguirán creciendo en los años futuros.
El futbol, además de emociones, genera amistades y construye confianza. Así es como aparecen nuevas inversiones, nuevos intercambios académicos, nuevas rutas aéreas, nuevas ofertas turísticas y nuevas oportunidades que terminan beneficiando directamente a los neoleoneses.
Sería un error medir el éxito del Mundial únicamente por la cantidad de visitantes o por la derrama económica que dejó durante unas semanas. Su mayor aportación serán todas las relaciones que logramos construir con distintos países y la imagen que millones de personas se llevan de nuestro estado.
Esa es, sin duda, la aportación más grande que Nuevo León le dio a esta fiesta futbolística y a nuestro país.
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