Opinión

¿Que no debe hacer el Delgado de Morena en Nuevo León, Alejandro Murat?

Sección Editorial

  • Por: Eloy Garza
  • 18 Mayo 2026, 04:59

El senador Alejandro Murat, designado delegado de Morena en Nuevo León desde febrero de este año, tendrá parte de la responsabilidad de coordinar el proceso interno para elegir al candidato o candidata del partido a la gubernatura en 2027. 

Y esa responsabilidad no sólo definirá una elección sino que puede marcar el futuro de Morena en el estado más estratégico del norte del país.

De ahí que el caso Sinaloa tendría que funcionar como advertencia.

¿El peor antecedente? Cuando Rubén Rocha Moya, de origen maestro rural, aspiraba a ser gobernador de Sinaloa en 2021,  prácticamente no tenía antecedentes negativos visibles. No había sido procesado por ningún delito. No cargaba con escándalos judiciales. Y aun así, terminó convirtiéndose en uno de los casos más graves y explosivos para el partido oficialista. 

Aquí aparece entonces el primer error que en Nuevo León no se debe repetir bajo ningún concepto: creer que la ausencia de antecedentes visibles, que una supuesta buena reputación, que casi ceros negativos de un perfil,  equivale automáticamente a la ausencia de riesgos.

Durante la campaña y la jornada electoral de 2021 en Sinaloa comenzaron a aparecer señales ominosas. Varios candidatos de oposición denunciaron intimidaciones y violencia contra ellos, vinculada al crimen organizado. Entre los casos más documentados estuvieron Mario Zamora Gastélum, candidato de la alianza opositora a la gubernatura, y Guadalupe Iribe Gascón, candidata a la alcaldía de Badiraguato, quien por cierto terminó declinando después del secuestro de su hermano el mismo día de la elección.

Pese a ese clima político enrarecido, el proceso siguió su curso.

Rocha Moya reconoció públicamente, en noviembre de 2025, durante la presentación del libro “La Decisión” de Héctor Ponce Tizoc en la Feria del Libro de Culiacán, que en realidad él no había ganado la encuesta interna de Morena.

La encuesta interna la ganó Luis Guillermo Benítez, “El Químico”. Pero según el propio Rocha, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador decidió imponerlo directamente como candidato.

Dicho de otro modo, el propio Rocha Moya, reveló la sustitución de filtros institucionales por decisiones centralizadas, personales o de facción. 

Es decir, su candidatura aparentemente eficaz terminó siendo estratégicamente vulnerable ya como gobernador. Un desastre de cabo a rabo. 

Y eso conecta con el concepto del Estado como extorcionador. El sociólogo e Charles Tilly proponía en los años noventa una tesis aún vigente: algunos gobiernos funcionan como organizaciones criminales que ofrecen “protección” a ciertos grupos delictivos a cambio de recursos, eliminando competidores y controlando territorios bajo una lógica derivada de estructuras mafiosas.

Es decir: delincuentes en el poder o crimen organizado incrustado dentro del poder que extorsiona a la población bajo apariencia institucional.

Rocha Moya ya comienza a ser paradigma de ese tipo de narrativas que mencionaba Charles Tilly.

En abril de 2026, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó formalmente al gobernador de Sinaloa de conspirar con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. Rocha pidió licencia — en realidad debió proceder su renuncia — al cargo. Era apenas el principio, tal como lo amenazó textualmente el director de la DEA, Terrance Cole, en audiencia pública ante el senado de EUA. 

Apenas la semana pasada, dos altos funcionarios del gobierno de Rocha Moya se entregaron voluntariamente en Estados Unidos: Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública, y Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas.

Ambos forman parte de los 10 funcionarios acusados dentro del mismo caso. ¿Cómo Morena no detectó antes las señales de alto riesgo en la construcción de esa candidatura?

¿Cómo un proceso interno terminó derivando en un problema de dimensiones internacionales?

Y ésas son exactamente las preguntas que Alejandro Murat tendría que hacerse hoy en Nuevo León.

¿Morena está a tiempo de evitar repetir el pésimo proceso interno que llevó como candidato a gobernador de Sinaloa a Rocha Moya? 

La propia secretaria general del partido, Citlalli Hernández, señaló tres condiciones para seleccionar al candidato o candidata a gobernador en 2027: arraigo en la entidad, trayectoria intachable y competitividad en las encuestas. Irónicamente las tres condiciones las cumplía a cabalidad aparentemente el entonces aspirante Rubén Rocha Moya. ¿Qué sucedió? 

El caso Sinaloa demostró que no basta con revisar expedientes visibles. También hay que entender relaciones subterráneas de poder, zonas de influencia ilegal, vulnerabilidades políticas y contextos de alto riesgo.

Y ya comenzará en Nuevo León a filtrase ante la opinión pública carpetas que evidencien a determinado aspirante. ¿Se les pasará por alto? 

Y es que quizá, pero solamente quizá, la verdadera responsabilidad del delegado Alejandro Murat no sea contribuir a la elección de el candidato más competitivo para Morena en Nuevo León, sino evitar que dentro de algunos años la opinión pública vuelva a preguntarse cómo se pudo construir otra candidatura que culminó en la casi ingobernabilidad, convirtiéndose en crisis nacional.

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