El aplausómetro sí cuenta. Y en Ramos Arizpe ha terminado por definir dos cosas que antes ya habíamos delineado en este mismo espacio.
La primera: que muy probablemente se ha confirmado que la alcaldía de 2027 se definirá entre mujeres, pues al menos las priistas ya recibieron carta abierta para placearse a sus anchas.
Y la segunda: que la contienda, ante la falta de oposición, está centrada en dos personajes que, cada vez que pueden, muestran el músculo a punta de gritos y aplausos.
En esta ocasión fue justo frente al primer priista del estado. Manolo Jiménez al centro; Edna Dávalos, a la diestra, y Ana Lucía Cavazos, del otro lado. Cada una observando fijamente a sus simpatizantes, como esperando la orden de hacerse notar, de demostrar fuerza.
En medio de las tres figuras, el actual alcalde, a quien no le alcanzó para buscar la reelección, se quedó con un palmo de narices.
Ana Lucía recibió una ovación con gritos y aplausos que hicieron voltear al gobernador, lo llevaron a aplaudir y a buscar su mirada para reconocerla.
Llegó el turno de Edna. Se llevó la ovación y los gritos que le arrancaron una sonrisa y la hicieron llevarse la mano al pecho. Vítores, silbidos y escándalo. La gente la arropó y buscó demostrar frente a su jefe político que, al menos en el aplausómetro, se anotó la primera victoria.
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Como ya lo habíamos anticipado, el oráculo tenía razón. Es visionario, aunque a veces no se requiera más que lógica y tantita perspicacia para inferir el comportamiento de los políticos y su poco nivel de complejidad.
Creyendo que nos tragaríamos el cuento de que tuvo problemas de salud y que ello le habría impedido votar en la sesión del Senado donde se aprobó la reforma presidencial sobre la doble nacionalidad, la legisladora Cecilia Guadiana ya sacó el peine.
“No voy a renunciar a mi doble nacionalidad”, sentenció. Pero, fiel a esa doble moral que tanto presumen y como si eso la rescatara del escarnio, aseguró que aun así respalda la reforma impulsada por su líder político.
Apela a encontrar mecanismos que le permitan participar, dentro de un par de años, en una eventual candidatura. Lo que quizá aún no entiende es que desde el poder no se puede chiflar y comer pinole al mismo tiempo.
¡¡Yássas!!
