¿Qué tiene que ver Bernardo Bichara con Guns N’ Roses y un Nuevo León de primer mundo?
Sección Editorial
- Por: Eloy Garza
- 31 Marzo 2026, 04:59
Hace unos días me reconcilié con Guns N’ Roses. Aficionado a la sofisticación y la complejidad del rock progresivo, Guns N’ Roses me parecía música habilidosa, pero de brochazos gruesos.
Que esta banda suplantara en el mainstream musical a genios del progre —o eso creía yo— me provocaba cierta inconformidad.
Sin embargo, vi hace días a estos músicos formidables en Fundidora y me pareció un acierto estar presente esa noche por varios motivos. El primero, porque se eliminó de tajo un prejuicio que yo —como muchos tipos de mi generación, educados en Oasis y Pink Floyd— guardábamos para mal, ya que todo prejuicio reduce nuestra comprensión del mundo musical.
El otro motivo fue contemplar de nuevo las mejoras que han transformado este icónico espacio público de Monterrey en los últimos años.
Entre el rugido de Welcome to the Jungle y los solos eternos de Slash, quien todavía las puede a pesar de los excesos y caprichos de su vida, deambulé por el parque: más moderno, accesible y vibrante que nunca de cara al Mundial de Futbol 2026.
No pude ver, entre tanta gente, a mi amigo Bernardo Bichara Assad, ni lo pude felicitar por impulsar la nueva era de los parques en Nuevo León con proyectos icónicos que Bernardo, como presidente ejecutivo del Consejo de Administración de Parque Fundidora, impulsa junto con Samuel Gracía.
Aceptemos que el emblemático pulmón de la ciudad ha vivido una profunda renovación y que las mejoras evidentes modernizan el espacio, la sustentabilidad y la accesibilidad a este espacio que es orgullo de Nuevo León.
Bichara encabeza notables avances, como la rehabilitación de la vitapista, los estacionamientos, módulos sanitarios y la iluminación.
En 2024 se anunció un ambicioso paquete de 40 obras que incluyó la remodelación de fachadas de acceso, adecuaciones en el Mirador del Horno 2, rediseño del exterior de la Nave Lewis, nueva señalética vial, una vialidad de dos carriles y nuevas áreas de juegos infantiles, entre otras intervenciones.
Ya para 2025 se operaba la renovación de los 10 accesos principales al parque, además de inaugurar nuevas canchas deportivas y transformar Plaza Sésamo con miras a su plena activación este verano.
La última vez que vi a Bichara hablamos de su esfuerzo más destacado, que es el Parque del Agua en Guadalupe, un megaproyecto ecológico equivalente en tamaño al actual Parque Fundidora (entre 78 y 120 hectáreas). Será el parque más impresionante de América Latina, con su recuperación de zonas verdes, incluyendo siete lagos, una estructura conocida como “la serpiente”, jardín botánico, áreas gastronómicas y un puente peatonal hacia el Estadio Monterrey.
Bernardo me dice que estas acciones forman parte de una nueva era de parques en Nuevo León, que también incluye mejoras en Paseo Santa Lucía, Macroplaza y otros espacios.
Me gusta que el área metropolitana de Monterrey no sea una metrópoli con parques, sino un enorme parque público, una zona verde según la visión de Bichara.
Todo esto lo pensé mientras escuchaba las notas de Mr. Brownstone, Bad Obsession, It’s So Easy, Chinese Democracy, Pretty Tied Up y Civil War.
Obviamente, pensé en el título de la rola de esta banda que ya está entre mi galería de inmortales: Paradise City.
¿Estamos lejos de hacer del área metropolitana de Monterrey el anticipo de un paraíso habitable y paseable?
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