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Opinión

¿Qué tiene que ver la teoría del nudge del premio nobel Richard H. Thaler con Samuel García?

Sin Censura

En un reciente paper, el premio nobel de economía, Richard H. Thaler —quien ganó la presea gracias a sus investigaciones en finanzas conductuales—, decía que el nearshoring llega cuando hay condiciones para instalarse en una región, pero necesita de un empujón (nudge, en inglés) para que opere. Sin nudge, no hay nearshoring. 

Samuel García acaba de regresar de Asia con $2,500 millones de dólares en inversión extranjera directa para Nuevo León. 

No atrajo ese recurso con retórica ni con expectativa; se trata de capital comprometido, acarreado con el nudge de Richard H. Thaler.

Aquí conviene detenerse un momento, porque el nudge es algo más que un viaje de promoción. Es la inserción de Nuevo León en una reconfiguración global mucho más profunda.

El nearshoring es el rediseño de las cadenas de suministro. Empresas que antes producían en Asia ahora buscan acercarse a Estados Unidos. No por ideología, sino por costos, logística y —hay que reconocerlo— por tensiones geopolíticas. Y, desde luego, en ese rediseño, México aparece, pero no todo: aparece, sobre todo, Nuevo León.

El nudge de Samuel García en Japón y Corea del Sur duró unos días, en los que se reunió con una treintena de grandes empresas. 

El resultado de ese nudge es concreto.

De Japón, alrededor de $1,500 millones de dólares: trece proyectos nuevos, $800 millones en iniciativas estratégicas. 

Destaca un ejemplo del nudge de Samuel García: Yazaki Corporation, que invertirá $66 millones de dólares en una planta de arneses de cobre. Más de mil empleos directos. Y más importante que la cifra es el sector: componentes clave para la industria automotriz y eléctrica.

Denso, Panasonic, Mitsubishi Electric, Nissan, Kawasaki Motors no todas anunciaron inversiones, pero manifestaron interés en expandirse en Nuevo León. 

Eso, en términos de economía política, es una señal adelantada de flujo de capital futuro.

De Corea del Sur, el nudge de Samuel García atrajo cerca de $1,000 millones de dólares.

Aquí el dato fuerte es KIA: $600 millones para ampliar producción automotriz, paneles solares y tratamiento de agua. 

Dicho de otro modo, no solo manufactura, sino transición energética e infraestructura.

Luego aparece Doosan Bobcat, con $300 millones en una nueva planta: mil empleos altamente especializados. DH Autoware, con $167 millones en electrónica. Nifco, Hyundai WIA y Hyundai Mobis, todos en sectores de alto valor agregado: chips, componentes y automatización.

Si uno suma todo, el resultado es claro: 5,500 empleos directos. Empleo industrial calificado, vinculado a cadenas globales.

El nudge del que habla Richard H. Thaler, y que aplica Samuel García, redibuja el mapa económico de Nuevo León. 

Y nuestro estado está logrando colocarse en el centro de ese nuevo trazo.

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