Sin dedazos y sin cuotas. Esa es la conclusión de la reunión estratégica del partido Movimiento Ciudadano —no un acto público masivo— específicamente de la sesión del Consejo Estatal y la Coordinadora Ciudadana Estatal de Nuevo León, que se realizó en un hotel de San Pedro.
Se pudo ver a un Dante Delgado destilando ánimo y optimismo, ya mejor de su cáncer, que lo mantuvo fuera de los focos públicos varios meses, y desde luego a Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional del partido naranja.
Imposible ocultar que Nuevo León es uno de los principales bastiones de MC y que por eso prepara terreno rumbo a las elecciones de 2027, gubernatura y Congreso local, principalmente.
¿Cuál sería la nota principal de este evento? Sin duda, el destape de ocho aspirantes a la gubernatura de Nuevo León, advirtiendo que todos pueden competir para suceder al gobernador Samuel García.
Pero lo que me parece más trascendental —en el caso de las candidaturas a gobernador— es que los punteros son Mariana Rodríguez, Luis Donaldo Colosio y Miguel Flores. Lo cierto es que el dato de fondo consiste en señalar que el partido de Samuel García no buscará alianzas para el 2027.
Este anuncio cambia más el tablero de juego de lo que podría pensarse.
Morena también está cortando la margarita sobre si es mejor ir solo o mal acompañado a los comicios de 2027, aunque aparentemente, en Nuevo León, la alianza con el PT y el PVEM, a diferencia de otras entidades federativas, se mantendrá incólume.
¿Y el PAN? Cuando se pierde el partido por ganar una elección —la premonición fue del finado Carlos Castillo Peraza—, lo que se arroja es una sombra de incertidumbre y confusión.
No se puede jugar con la militancia como si su adhesión fuera inalterable, sea cual sea la decisión de las cúpulas o de los feudos en que han convertido los estados del país.
Por lo visto, Manuel Gómez Morin ya es, en Nuevo León, tan solo una avenida muy transitada.
Pero del ideario de don Manuel, ni hablemos. Ese se evaporó hace muchos años.
Lo que se ve no se juzga y lo que se descompone no se arregla si no hay voluntad de meter mano y bisturí.
Sin golpe de timón panista, perderán el partido y, a la postre, las posiciones políticas.
¿Y el PRI? ¿Qué es eso?
