La dirigencia nacional de Morena, con Citlalli Hernández al frente de la Comisión de Elecciones, aplazó hasta finales de agosto el registro de aspirantes a diputaciones y alcaldías.
¿La razón oficial? Certeza, transparencia y un filtro para vetar perfiles con vínculos al crimen. Suena impecable. Aplausos.
Pero aquí el punto ciego. Ese filtro lo operan desde un escritorio en la ciudad de México, no desde Tamaulipas. ¿Quién decide qué perfil “huele mal” en uno de los estados más estigmatizado del país? El mismo aparato que negocia, en paralelo, alianzas con el PT y el Verde, donde hoy cobija a la exalcaldesa Maki Ortiz.
Y ahí está la trampa: alargar los tiempos no es transparencia, es margen para repartir distritos entre cuates. Peor aún: 2027 es la última reelección municipal permitida en el país. Por eso el reloj no corre igual para todos. Quien controla la fecha controla la ventaja, y esa fecha se decide lejos del Bravo.
Los aspirantes sin apellido esperan una convocatoria que llega tarde y con reglas ajenas. Mientras tanto, la casa se acomoda sola. Manda; por ejemplo Mónica Villarreal, busca repetir en Tampico. Carlos Peña en Reynosa, Erasmo González en Madero. Y en Nuevo Laredo, los Canturosas también alistan a su relevo de sangre. Todos esperan el dedazo disfrazado de método. La pregunta incómoda: si el filtro es tan riguroso, ¿por qué los únicos que jamás lo reprueban son los apellidos que ya mandan?
UN NUEVO MANDO MILITAR
El gobernador Américo Villarreal Anaya encabezó la toma de protesta del general Mauricio Cansino Báez como nuevo coordinador estatal de la Guardia Nacional, una designación firmada por la presidenta Claudia Sheinbaum y leída en el acto por el general Andrés Ojeda Ramírez.
El mensaje oficial fue de coordinación, confianza y comunicación permanente entre los tres órdenes de gobierno. Vale la pena mirar más allá del protocolo y del reconocimiento gubernamental. Cansino Báez es originario de la Ciudad de México y trae una trayectoria de perfil operativo: Fuerzas Especiales y la comandancia de la Guarnición Militar de Ciudad Juárez. Es, ante todo, un cuadro designado desde el centro para una entidad fronteriza compleja.
Quedan, sin embargo, algunos cabos sueltos. Ningún comunicado precisó quién dejó el cargo ni las razones del relevo, y medios locales reportaron restricciones a la prensa durante la ceremonia. Contrasta con el discurso de comunicación abierta. También conviene notar el equilibrio de mandos: mientras Carlos Pancardo Escudero, secretario de Seguridad estatal, figura como testigo, las decisiones de fondo se definen en la federación. La pregunta abierta no es de reproche, sino de seguimiento: ¿cómo se traducirá este relevo en resultados concretos para la seguridad cotidiana de los tamaulipecos?
¡¡Yássas!!
