¿Remedios en NL ante crisis migratoria?
Sección Editorial
- Por: Eloy Garza
- 23 Septiembre 2026, 04:59
En una columna anterior formulé una tesis. La lección de Ceuta no es que los migrantes van a llegar, sino que, cuando llegan, la ciudad aún no está lista para recibirlos.
Lo que Nuevo León necesita es que la coordinación metropolitana que ya existe pase del papel a la realidad.
El Consejo Nuevo León impulsa, junto con los municipios, una planeación urbana unificada para que vivienda, infraestructura, transporte y servicios dejen de caminar por separado.
Habrá que decidir con antelación dónde construir vivienda, de qué tipo y cómo garantizar que lleguen escuelas y hospitales. Pero falta lo esencial: cuando aparezcan migrantes centroamericanos en la Central de Autobuses, ¿quién llama a quién? ¿Quién decide a qué albergue van? ¿Quién da seguimiento a quienes llegan con niños?
Si el mecanismo solo existe en el papel, lo que vemos en los medios de Ceuta, que está muy lejos del panorama regiomontano, se podría repetir versión Cerro de la Silla.
La vivienda no puede esperar a que la demanda se materialice. Se necesitan alrededor de 28,000 unidades económicas al año, es decir, 77 viviendas diarias.
Las herramientas ya están: el Pacto por la Vivienda aporta $100 millones de pesos estatales, más $2,000 millones de Infonavit, con exenciones del ISAI y descuentos en registro.
Si la construcción no alcanza la velocidad de llegada de población, el déficit se convierte en asentamientos irregulares.
Y, si de por sí ya tenemos asentamientos, la cosa empeoraría.
La respuesta ante la migración sigue siendo reactiva: llegan 500 personas a la Central y se despliegan brigadas médicas y albergues.
El albergue de El Carmen, con 90% de avance y capacidad para 1,400 personas, más otras 1,400 camas existentes, son pisos mínimos necesarios. Pero el perfil del migrante cambió: ahora se quedan, no llegan de paso.
Monterrey necesita tener lista vivienda de alquiler asequible, registro médico rápido y trámites que no exijan cinco vueltas.
Ceuta no expuso un aparato administrativo español diseñado para operar en condiciones normales y no tiene manera de cambiarse de modo automáticamente cuando llega lo extraordinario.
En Nuevo León ya contamos con mecanismos estatales de coordinación migratoria, red de albergues en expansión, instrumentos de subsidio a la vivienda, reforma de planeación metropolitana en marcha y margen hídrico en aumento.
¿Qué falta? Tejer todo eso en una red que se active sola. Que no haya que esperar a que la marea humana aparezca de un día para otro para empezar a coordinar, ni a que caiga la presión del agua para empezar a ahorrar, ni a que se forme el asentamiento irregular para empezar a planear vivienda.
La lección que Ceuta aprendió a golpe es que la velocidad mata a las ciudades.
Lo que Nuevo León debería aprender es que un sistema construido con antelación responde más rápido que cualquier movilización de última hora.
El tiempo todavía está de nuestro lado. Pero no esperará para siempre. Hora de estar preparado.
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