¿Por qué sentimos que el tiempo se nos escapa? Vivir con sentido en la era de la atención
Familia Viva
¿Sientes que el 2025 se nos fue como agua? ¿Por qué sentimos que el tiempo pasa cada vez más rápido? Esto tiene una explicación científica. Quédate al final y te daré recomendaciones para aprender a estirar el tiempo este 2026.
A casi todos nos ha pasado: cuando éramos niños, las vacaciones de verano parecían eternas; hoy, en cambio, los meses y los años corren a una velocidad increíble. Aunque el reloj siempre transcurre al mismo ritmo, nuestra percepción cambia con la edad ¿Lo puedes creer? La rutina y la forma en que vivimos nuestras experiencias cambian nuestra forma de sentir el tiempo pasar. Esta sensación de aceleración no es solo una queja común; es un fenómeno que la psicología y la neurociencia han estudiado.
Desde la psicología cognitiva sabemos que, durante la infancia y la adolescencia, vivimos muchas “primeras veces”: el primer día de escuela, las primeras amistades, nuevas aventuras. Estas experiencias novedosas se convierten en anclas de memoria que hacen que el tiempo se sienta más largo y significativo. En la adultez y la vida familiar, las rutinas se repiten y hacen que el cerebro procese menos estímulos nuevos; lo que nos lleva a percibir que el tiempo corre más aprisa.
Este fenómeno cuenta con respaldo científico. En el estudio La percepción del tiempo y la edad. (Time perception and age), realizado por el psicólogo británico José A. Wearden, publicado en Frontiers in Psychology, participaron 233 personas de distintas edades. Los investigadores encontraron que los adultos mayores —entre 50 y 89 años— tendían a percibir como más corto un intervalo de dos minutos. Cuando se les pedía indicar mentalmente cuándo creían que ese tiempo había transcurrido, solían hacerlo antes de que el reloj marcara los 120 segundos reales, a diferencia de los jóvenes de 15 a 29 años. Este hallazgo sugiere que, con la edad, el tiempo interno se “acelera” y un mismo lapso se vive como más breve.
Desde la neurociencia, estos cambios también se explican por la forma en que el cerebro organiza la experiencia. Investigaciones con resonancia magnética han observado que, con el paso de los años, disminuye la cantidad de “eventos” neuronales distintos que registramos en un mismo periodo. Menos eventos significativos almacenados en la memoria pueden traducirse en la sensación de que el tiempo vivido pasó más rápido.
A esto se suma una explicación clásica de la psicología del tiempo: conforme envejecemos, cada año representa una fracción menor de nuestra vida total. Cuando tenemos diez años, un año equivale al diez por ciento de nuestra existencia; a los cincuenta, apenas al dos por ciento. Así, mentalmente, cada unidad de tiempo parece más corta y fugaz.
En la vida familiar, las rutinas —las comidas, los trayectos cotidianos, las mismas conversaciones— pueden instalarse rápidamente y, si no somos conscientes, el tiempo empieza a desvanecerse sin dejar recuerdos significativos.
La buena noticia es que sí podemos influir en cómo vivimos y recordamos el tiempo. Crear experiencias nuevas juntos, aunque sean sencillas; diseñar rituales con sentido y practicar la atención plena en lo cotidiano permite que la memoria registre más momentos valiosos. Y te dejo una recomendación final. Al final del día, regálate unos minutos para pensar en uno o dos momentos favoritos de tu jornada. Con frecuencia descubrirás que esos instantes incluyen a otras personas: una charla sin prisas, una risa compartida, una comida en familia, un abrazo inesperado. Son momentos simples, de esos que no cuestan dinero, pero se quedan en el corazón.
Te deseo que este 2026 esté lleno de momentos profundos y significativos junto a quienes amas; de esos sencillos, que son los que realmente le dan sentido al tiempo que pasamos juntos.
Dra. Marysol Flores Martínez
TedX Speaker · Autora · Consultora · Familióloga
Dra. en Liderazgo y Desarrollo Humano
Maestría en Psicología Neuroeducativa
Maestra de cátedra del Tec de Monterrey
Fundadora de @familiaviva.mx
