El Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, más pronto que tarde, entrará al proceso de renovación de sus cuadros directivos a nivel nacional. Es decir, el senador Alfonso Cepeda Salas deberá dejar la Secretaría General; aquí es donde “la puerca tuerce el rabo”.
¿A poco sí? Esto es correcto. El citado dirigente y senador de la República Mexicana tiene dobleteo de “chamba”. La incompatibilidad de empleo, cargo o comisión no ha sido aplicada en su persona. Bien por él. ¿y para el magisterio? Tal vez.
Según las voces de algunos expertos en la materia, al compañero Cepeda Salas le ha tocado dirigir al SNTE en su etapa “más difícil de su historia”; es decir, desde su fundación y constitución en 1943. Afirman que, por mantener “vivo” al SNTE, se vio en la necesidad de decirle a AMLO: “Lo que usted ordene, señor presidente”. En este sentido, tienen toda la razón. Sin embargo, y para ser justos en el análisis, ni en este ni en el anterior período sindical nacional los trabajadores de la educación han visto mejoras sustantivas en lo que a sus conquistas sindicales se refiere. Incluso, en su balance, ha habido más pérdidas que ganancias. Dicho en otras palabras, solo ha sobrevivido la organización sindical de cuenta. El tiempo, implacable y acertado juzgador, lo dirá.
Bueno, pues el tiempo de renovación está por llegar, obedeciendo al famoso refrán que reza más o menos así: “No hay fecha que no se llegue, y promesa que no se cumpla”.
Aquí es donde se pondera la reflexión preponderante en todo el territorio mexicano: ¿Quién encabezará la planilla oficial? ¿Habrá solo una planilla o se constituirán otras más? ¿Cuál será el papel que jugará la presidenta Claudia en esta jugada política? ¿Permitirá el “libre juego” o hará lo conducente por reformar desde sus entrañas al SNTE? ¿La CNTE querrá participar en esta intentona de renovación? Todas estas interrogantes, y otras más, circulan en los pasillos de las escuelas aún vigentes. Sin embargo, ¿alguien le ha preguntado al trabajador “de a pie” qué y cómo desea participar en esta contienda sindical nacional?
Nuestra Constitución federal contempla que todas las dirigencias nacionales y locales deben sustentarse en elecciones universales; es decir, todos los agremiados deberán de votar (o ser votados) de forma directa, secreta y uninominal. Incluso, el padrón electoral deberá publicarse con cierto tiempo de antelación. Asimismo, la vigilancia y/o supervisión de las elecciones estarán a cargo del INE, si es preciso. ¿Así o más claro?
El magisterio está harto de viejas prácticas de manipuleo electoral. Repudia lo antidemocrático y anhela elecciones plurales y participativas. Prepondera el acuerdo y el diálogo por sobre todas las cosas. En contrapartida, está cansado de “transas, fraudes y corrupción”.
Ricardo Aguilar Gordillo, activista del magisterio con orígenes en Chiapas, encabeza un movimiento al que denomina “Movimiento Nacional de Transformación Sindical”. En días recientes, declaró que su movimiento entrará en una etapa de consulta nacional para recabar inquietudes y deseos de los mentores en el tema central de este comentario. En pocas palabras, encuestará al magisterio para conocer su sentir en los liderazgos sindicales futuros. En teoría, resulta interesante saber que, dentro de esta lucha de sucesión, existan personas que quieran ver a un sindicato de maestros con nuevos bríos y horizontes de acción y reacción. En su última reunión nacional expresó, entre otras cosas, lo siguiente: “El profesorado mexicano quiere un SNTE luchador por los derechos sindicales, proactivo, propositivo, puntual en sus requerimientos, claro en sus expectativas, plural en su constitución, honrado y transparente en su rendición de cuentas, consultor en sus intenciones y, sobre todo, nunca entregado al gobierno. Sin descuidar el cuidado y conservación de la escuela pública: la fuente principal de trabajo”.
Si el citado maestro sureño entrará en esta dinámica de consulta nacional, entonces se puede deducir —con ligero margen de error— que prontísimo se gestará el cambio de mandos en el SNTE nacional. En esta travesía o cruzada de auscultación, Aguilar Gordillo se topará con una docencia dolida, decepcionada por las promesas incumplidas; así como la inacción de algunos liderazgos (¿?) locales. Por ello, se antojan los siguientes cuestionamientos: ¿Qué hará con todo lo recolectado? ¿Se lo entregará directamente a la presidenta Sheinbaum Pardo? ¿Cuál será su finalidad al respecto?
La verdad como es se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
