Rocha Moya, Inzunza: ¿cómo les aplica la teoría de la cuchara regiomontana?
Sección Editorial
- Por: Eloy Garza
- 27 Mayo 2026, 04:59
“Es mi turno. Cuida tu cuchara”. La frase la dice la exdiputada Karina Barrón mientras reaparece en redes sociales después de meses de silencio. No hubo conferencia de prensa ni comunicado. La dice en un video, en medio de las sombras, a contraluz. Estética extraña.
Conozco la jerga carcelaria. La frase tiene un peso brutal. Viene del mundo penitenciario. A mi modo de ver, es el arranque de una paranoia de las élites políticas.
En prisión, la cuchara es una posesión de dignidad. Si te la quitan, si te la roban, comes con las manos. Expuesto y humillado. Así de simple.
Por eso “cuida tu cuchara” significa que cuides lo poco que tienes; protege tus espaldas, no confíes en nadie, porque cualquier descuido opera contra tu integridad.
¿Por qué una política regiomontana decide reaparecer utilizando el lenguaje simbólico de la cárcel?
Porque el clima político mexicano está entrando en una etapa donde el poder ya no garantiza protección. Los pactos se rompen de un instante a otro. Los viejos amigos pueden convertirse en expedientes.
Mientras Karina Barrón se refería a la cuchara, la Fiscalía General de la República (FGR) avanzó ayer simultáneamente en dos investigaciones.
En Sinaloa, el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya acudió ayer a rendir entrevista ministerial ante la FGR en Culiacán.
El Departamento de Justicia de EUA está cerrando el cerco contra Rocha. ¿Lo veremos pronto ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde se le señala —junto a otros nueve funcionarios y exfuncionarios— de presunta colaboración con la facción de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa?
No sería el único. El senador Enrique Inzunza Cázarez es presa mayor. También fue citado a declarar.
Inzunza era considerado hasta hace unas semanas el principal aspirante de Morena a la gubernatura de Sinaloa rumbo a 2027.
Y desde que estalló el escándalo desapareció del Senado, mientras dentro de Morena se discute si debe pedir licencia o mantenerse protegido por el fuero legislativo.
En paralelo, en Chihuahua, la gobernadora Maru Campos y el exfiscal César Jáuregui fueron citados como testigos por la investigación sobre el operativo del 17 y 18 de abril en “El Pinal”, donde participaron supuestos agentes de la CIA. Murieron dos mexicanos y dos extranjeros, y fue desmantelado un presunto narcolaboratorio en la Tarahumara.
Las autoridades insisten en que no hay imputaciones formales. Que solamente buscan esclarecer hechos. Que no existe interés político. ¿Alguien lo cree?
A veces, las grandes caídas comienzan así: con una entrevista ministerial “sin consecuencias”, con una declaración “voluntaria” y un expediente que “solamente busca información”.
Por eso el video de Karina Barrón es una lectura del momento político nacional.
Como si dijera algo que muchos dentro del sistema ya perciben: vienen días de purga, miedo y reacomodos.
Gran parte de la clase política mexicana vivió bajo la lógica de que el poder protegía. El cargo blindaba. La cercanía correcta prometía supervivencia.
Ya no.
Hoy, todos sospechan de todos. Para mí, el símbolo claro es la cuchara.
En prisión nadie presta confianza. Todos observan. Todos calculan. Todos sobreviven. Exactamente igual que en ciertas etapas terminales de los sistemas políticos.
Toda élite entra en paranoia cuando el miedo sustituye a la lealtad como principio de cohesión.
Tal vez por eso la frase, el símbolo, dice más de lo que aparenta, de lo que parece saber.
Gobernadores desfilan por oficinas federales, expedientes cruzan fronteras y el silencio vale más que la lealtad.
No es una amenaza. No. Es una contraseña: “cuida tu cuchara”.
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