"El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer tiene que destruir un mundo" —Demian, Hermann Hesse.
Entre las figuras más prominentes de la política de Nuevo León, destaca, sin duda, el Dr. Romeo Flores Caballero. Con una trayectoria que abarca responsabilidades de primer nivel en el ámbito estatal, nacional e internacional, el Dr. Flores Caballero presenta sus memorias, Rompiendo Mundos, un título que honra su estilo directo y sin rodeos.
El Dr. Flores ha ejercido como maestro en todos los niveles educativos de México. Su formación, forjada en la educación pública del país y complementada con estudios de doctorado y cátedras en prestigiosas universidades de Estados Unidos, lo perfila como un pensador agudo, de ideas claras y visión vanguardista. Romeo Flores Caballero se ha labrado su camino trabajando incansablemente y rompiendo paradigmas. La vida le ha presentado oportunidades que, si bien implicaron grandes retos profesionales, siempre supo superar con éxito.
Como historiador, filósofo y politólogo, Romeo Flores ha publicado numerosos libros sobre historia, economía y administración pública, así como ensayos y artículos en revistas y periódicos de renombre nacional e internacional. Ha impartido conferencias en universidades de la talla de California, Texas, Chicago, Nueva York, Harvard, Boston, Florida, Colorado, Arizona, Iowa, Tel Aviv, Beijing y Shanghái, entre otras. Ocupó cargos clave como secretario de Educación y Cultura de Nuevo León, presidente de la Comisión Nacional para la Frontera Norte, cónsul general de México en Los Ángeles, California, director general de Imevisión y presidente del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte).
Desde su infancia, Romeo Flores mostró una naturaleza irreverente, una sed insaciable de conocimiento y una sagacidad para capitalizar cada oportunidad. Con formación magisterial, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, comenzando a los dieciséis años como maestro de primaria en la Escuela Monterrey. Decidido a progresar, asumió la responsabilidad de su propia educación y trazó su camino. Tras graduarse de la Normal Superior, y ante las limitadas oportunidades en su natal Monterrey, se mudó a Texas para explorar opciones académicas. Sin hablar inglés ni contar con recursos económicos, pero dotado de gran inteligencia, carisma y astucia, logró una impresionante espiral ascendente en el ámbito académico que lo llevó a obtener un doctorado.
Romeo narra su historia de forma cautivadora. Cada página desborda humor y aventuras; pero, como buen historiador, enriquece el relato con el contexto mundial de la época, desde su nacimiento a mediados de los años treinta. Retrata con detalle el Monterrey de antaño, la vida alrededor de la Maestranza (la Fundidora de Monterrey), el crecimiento de grandes empresas como Vidriera Monterrey y las colonias tradicionales de los trabajadores, como la Moderna y Primero de Mayo, donde nació un día de lluvia. También ofrece una visión perspicaz de la situación política de aquel Monterrey, sus gobernantes, la popularidad de la masonería y el oficio de su padre como peluquero de alta alcurnia en un barrio popular.
Su incursión en el ámbito académico y su pasión por el estudio y la enseñanza fueron fundamentales.
Su relación con grandes académicos del país, como Daniel Cosío Villegas, fue clave para su crecimiento como hombre de letras en México, lo que eventualmente lo llevaría a incursionar en las relaciones exteriores del Gobierno mexicano y en la política.
El Dr. Romeo Flores, gracias a su trabajo, se relacionó con varios presidentes, gobernadores y figuras clave de la política mexicana, como Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Luis Donaldo Colosio, siendo este último un amigo e impulsor de su carrera diplomática.
El libro comparte anécdotas sin filtro de grandes sucesos en la vida del país, destacando su protagonismo en diversos cargos y su participación en organismos internacionales, donde se relacionó con presidentes y políticos de primera línea de Latinoamérica.
En su biografía, amena e ilustrativa, Romeo detalla una experiencia invaluable: su aspiración a la gubernatura de Nuevo León. Desde su perspectiva, narra el proceso electoral vivido y la configuración política circundante, nuevamente sin tapujos y llamando a las cosas por su nombre.
Definitivamente, a sus casi 90 años, Romeo Flores ha sido un hombre que "rompe mundos". Logró desmantelar ilusiones y falsas seguridades para construir una vida basada en la autenticidad y la búsqueda de la verdad personal, trascendiendo las imposiciones externas. Su vida es un testimonio de cómo se pueden romper las limitaciones impuestas por el mundo exterior y las convenciones sociales para alcanzar la autenticidad y la autorrealización.
