El Mundial 2026 llega en gran momento a nuestro país, sobre todo la inauguración que permite recordar el valor internacional de México en el mundo. ¡Ah! También es un respiro para el partido hegemónico y su gobierno.
El día de la inauguración y del primer partido de México se convirtió en asueto para una gran cantidad de mexicanos: algunos a quienes les dieron día feriado, otros en home office y unos más en las oficinas con un ojo a la chamba y el otro en el arranque mundialista.
Gracias al Mundial y a todo lo que envuelve al evento, el gobierno federal y su partido tienen una semana de respiro y seguramente un mes más, hasta que concluya la gesta deportiva y el pueblo bueno y sabio retorne a la normalidad.
Gran acierto de la mandataria el asistir al baño de pueblo y no al palco asignado porque, además de ser una buena decisión, la inauguración estuvo insípida: Salma, con palabras poco pegadoras; el desfile de banderas, muy apresurado y sin contexto. Difícilmente quienes no conocen las banderas pudieron identificar a qué país pertenecen. El himno o canto institucional careció de emoción; bella la intérprete, y Andrea parecía simple acompañante de ella. Quienes que compraron tiempo televisivo pudieron ver el show de Shakira y Belinda.
Para los morenos es una gran bocanada de aire, nadie habla ya de Rocha Moya ni de los otros nueve sinaloenses vinculados por EUA a grupos delictivos. Tampoco se habla de Adán Augusto o de los gobernadores de Sonora y Tamaulipas.
En Nuevo León los cuatroteños acudieron en tiempos deportivos a México para denunciar al gobernador de la entidad. Los telarañosos de café preguntan si acaso no es una estrategia de intercambio: le dan un trofeo a los acérrimos rivales del gobernador a cambio de que ellos dejen por la paz el caso Rocha. Se me hace mucha maquiavelada para los tiempos que vivimos, donde la política es lineal, frontal y de mínima estrategia.
Los huachicoleros (coleros, aclaro) son archivados gracias al balón mundialista; su información es nota de segunda o tercera. La derrota de todos en Coahuila contra el tricolor no duró 72 horas en el timing noticioso: perdió espacios por la expectativa del Mundial.
Mucho deben agradecer a la CNTE los cuatroteños. Los recientes diez días aportaron suficiente como para dejar en el cajón de la espera los problemas nacionales que afectan la imagen del gobierno y su partido.
Gracias a sus protestas, al reality show montado por los plantones, las marchas, la toma de calles, los desaguisados y el reclamo, la CNTE hace el trabajo sucio para sus aliados en el poder político. Noticieros, opinadores, expertos y políticos de café; todos, pero absolutamente todos, metidos a la grilla de los profes pareros, paleros y huelguistas.
Hasta apuestas se cruzaron sobre si el gobierno cedería, si los seudolíderes recibirían un jugo$o reconocimiento para acallar su protesta o si México quedaría exhibido ante los ojos del mundo. Nada pasó, la inauguración y el partido de México contra Sudáfrica transcurrieron con normalidad y con un estadio casi lleno.
Maru Campos dejó de ser noticia. Luego que los cuatroteños entendieran que le hacían el “caldo gordo” (expresión norestense) a la oposición, usaron los incidentes previos al mundial, los análisis mundialistas y hasta las carencias de infraestructura urbana para recibir millones de visitantes; eso fue suficiente para eliminar de las planas y las pantallas el éxito mediático llamado Maru Campos.
Bienvenido el Mundial 2026. Parafraseando al gran Juan Manuel Serrat: “Hoy el noble y el villano beben y se dan la mano sin importarles la facha” ... ¡Vamos subiendo la fiesta, que arriba en mi calle se vistió de futbol!
