Seguridad y coordinación: El desafío de Nuevo León
Sección Editorial
- Por: Clara Luz Flores Carrales
- 27 Enero 2026, 00:00
Nuevo León no vive una crisis generalizada de inseguridad, pero sí un momento que exige liderazgo urbano, coordinación metropolitana y atención a los factores que deterioran la convivencia social. Así lo reflejan los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi, correspondientes a noviembre–diciembre de 2025, que permiten una lectura más precisa de la realidad local.
Aunque la ENSU no publica cifras estatales, el comportamiento de las principales áreas urbanas del estado muestra que Nuevo León, en conjunto, se mantiene por debajo del promedio nacional de percepción de inseguridad, que es de 63.8 por ciento. Sin embargo, el dato agregado oculta contrastes importantes dentro del área metropolitana de Monterrey. Municipios como San Pedro Garza García reportan 8.7 por ciento de percepción de inseguridad, mientras que Monterrey alcanza 62.6 por ciento, una cifra que lo coloca muy cerca de la media nacional. Entre ambos extremos se ubican San Nicolás de los Garza, con 27.5 por ciento; Apodaca, con 32.6 por ciento; Guadalupe, con 44.2 por ciento; Santa Catarina, con 45.7 por ciento; y General Escobedo, con 46.8 por ciento.
Más allá de la incidencia delictiva, el principal foco de atención es el crecimiento del conflicto social cotidiano: pleitos vecinales, problemas de tránsito, incivilidades y fricciones con la autoridad, incluso en municipios con baja percepción de inseguridad. Este desgaste social metropolitano representa un riesgo silencioso para la gobernabilidad local y la cohesión comunitaria.
En este contexto, la estrategia de seguridad planteada por la presidenta Claudia Sheinbaum cobra relevancia para Nuevo León. Su compromiso con el estado ha enfatizado la coordinación entre federación, estado y municipios; el fortalecimiento de las Mesas de Paz como espacios de articulación territorial; y una política que combine presencia institucional con prevención y atención a las causas. Para una metrópoli fragmentada administrativamente, pero integrada social y económicamente, esta visión resulta indispensable.
La seguridad en Nuevo León hoy pasa por ordenar la convivencia urbana, fortalecer la coordinación metropolitana y recuperar la confianza cotidiana en el espacio público. No se trata solo de contener delitos, sino de evitar que el desgaste social termine erosionando la vida comunitaria y la gobernabilidad.
Finalmente, un mensaje a mis lectoras y lectores: ante las bajas temperaturas que se han registrado, y las que aún se esperan durante el invierno, es importante hacer un llamado a la prevención y al cuidado mutuo. Proteger a las personas adultas mayores, a niñas y niños, y a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad frente al frío extremo también es parte de construir seguridad. Cuidarnos entre todos es una tarea compartida y urgente en estos días.
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