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Opinión

Atender la salud mental de los jóvenes de NL

Presente y futuro

En Nuevo León hay miles de jóvenes que viven con presión, ansiedad y cansancio emocional. Y lo más difícil es que muchas veces no saben cómo decirlo.

Aquí se vive rápido. Se estudia, se trabaja, se emprende, se compite. 

Se intenta estar a la altura de un entorno que exige mucho y que no siempre da espacio para detenerse. Y, en medio de ese ritmo, hay jóvenes que simplemente están tratando de sostenerse.

Por eso es tan relevante la Estrategia Nacional de Salud Mental para las y los jóvenes, “El ABC de las emociones”, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, porque pone atención en cómo se sienten nuestras y nuestros jóvenes, algo que durante mucho tiempo se dejó en segundo plano.

La apuesta es ir a las escuelas, que es donde está la mayoría, pero también llegar a las comunidades, tocar puertas y escuchar. Entender que la salud emocional no se atiende desde lejos.

En un estado como el nuestro, donde muchos jóvenes pasan horas trasladándose o combinando estudio con trabajo, abrir un espacio dentro de la escuela para hablar de emociones puede hacer una diferencia enorme. 

También es importante decir que las familias necesitan herramientas. 

Hay madres y padres que quieren ayudar, pero no siempre saben cómo; maestras y maestros que acompañan, pero que también requieren apoyo. Esta estrategia los incluye y los hace parte.

Y no se puede dejar fuera el impacto de las redes sociales. Hoy influyen en cómo se perciben, en cómo se comparan, en cómo se relacionan. Hablar de eso con honestidad es fundamental para que las y los jóvenes no enfrenten solos ese entorno.

El fortalecimiento de la Línea de la Vida y la presencia de profesionales de la salud mental en las escuelas son pasos concretos, porque la ayuda debe ser accesible, cercana, sin barreras.

Cuando las emociones se ignoran, terminan afectando todo lo demás: la convivencia, la confianza, incluso la forma en que nos relacionamos como comunidad. Por eso, atender la salud mental también es construir paz.

En Nuevo León sabemos que el desarrollo no solo se mide en crecimiento económico, sino también se mide en bienestar. En saber si nuestras y nuestros jóvenes se sienten acompañados, escuchados y valorados.

Y a ellos, a quienes están viviendo todo esto, vale la pena decirles que no tienen que cargar con todo solos. Está bien pedir ayuda y está bien no tener siempre todas las respuestas.

Hoy estamos abriendo una conversación necesaria y una que puede cambiar vidas. 

Porque, al final, un estado fuerte no es solo el que crece, sino el que cuida. Y cuidar también es aprender a escuchar lo que sentimos.

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