Ni Luisa María Alcalde ni Congreso local: ¿qué fue lo mejor para Nuevo León ayer?
Sin Censura
Si crees que lo mejor que pasó ayer en Nuevo León fue la visita de Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena, estás equivocado.
Si crees que lo mejor que le pudo pasar ayer a Nuevo León son las señales claras de que ya se aprobará el Paquete Fiscal 2026, no estás en lo correcto.
Lo mejor que le pasó ayer a Nuevo León ocurrió muy lejos de aquí. Sucedió en una rueda de prensa entre Marcelo Ebrard y Jamieson Greer, titular de la oficina comercial de EUA (USTR, por sus siglas en inglés).
Ebrard y Greer firmaron ayer un acuerdo para coordinar políticas comerciales y de cadenas de suministro de minerales críticos —en inglés se llama Action Plan on Critical Minerals — y pocos entienden su relevancia. ¿Por qué? Simple: casi nadie sabe qué son los minerales críticos.
En realidad, este acuerdo se obtuvo gracias a que Ebrard se hizo uno de los mejores amigos de Howard Lutnick, secretario de Comercio de Donald Trump y uno de los hombres más implacables y duros como piedra de la Casa Blanca, así que el mérito de Ebrard no es menor. Tengo varias anécdotas que nadie sabe en México sobre esta amistad —casi hermandad— de Ebrard con Lutnick, pero mañana las revelaré para no salirme de la línea de esta columna.
La extracción —poca— y el refinamiento —mucho— en nuestro estado de minerales críticos cambiarían la perspectiva de futuro de la economía local y modificarían para bien tu vida y la de tu familia.
¿Cómo? Vamos por partes. Para empezar, tienes que saber que los minerales críticos son elementos de la tierra, como el litio, el cobalto o el grafito, que son clave para fabricar tecnologías modernas. Sirven para las baterías de autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas, teléfonos y hasta en la industria de la defensa.
China suele controlar, con sus tierras raras y su industrialización de alta gama, casi toda la extracción y el refinamiento del litio y el cobalto del mundo —cerca de 70% de estos minerales—, lo que nos obliga a dejar de tratar estos minerales como simples commodities —porque ya son activos estratégicos— y a reforzar bloques comerciales en nuestra región, en vez de alardear en redes sociales el territorio que nos quitó EUA a los mexicanos en 1848.
Si no nos coordinamos —y ya lo estamos haciendo—, China se quedará con todo el suministro y el precio de estos minerales a nivel global. Así de simple.
En Nuevo León, francamente, no hay abundancia de minerales críticos y estratégicos y, por ende, no es de los estados top en reservas masivas como Sonora o Zacatecas.
La verdad es que Nuevo León destaca más en minerales como la barita —usada en perforaciones petroleras y considerada crítica por su rol en la energía—, la fluorita, que es clave para tecnologías limpias y acero, además de algo de hierro, cobre histórico y plomo.
Te informo que tenemos potencial en el sur del estado, como Galeana o Linares, donde se explotan estos metales desde hace tiempo.
Sin embargo, algo nos hace muy diferentes frente a los demás estados del país. Y es esto: con el boom de los minerales críticos y el nuevo acuerdo EUA–México, en Nuevo León nos posicionamos como hub logístico e industrial para procesarlos. En eso somos únicos e incomparables, modestia aparte.
Para darte un solo ejemplo, más del 50% de los proyectos automotrices nuevos en Nuevo León van ligados a vehículos eléctricos, que necesitan esos minerales críticos en la cadena de suministro. ¿Captas entonces la importancia de nuestro estado?
Para decirlo en palabras simples, el valor agregado que imprimiríamos los nuevoleoneses está en procesar, ensamblar y fabricar tecnología renovable muy cerca de nuestros vecinos del norte.
Con el acuerdo nuevo de ayer, nos podríamos volver el puente perfecto: se extraen los minerales en otros estados y aquí, en Nuevo León, los transformamos en productos de alto valor, con empleos calificados, innovación y universidades top. Piensa entonces que no hablo de minería cruda, sino de convertirnos en el centro de manufactura inteligente para la transición energética.
Y en cuanto al T-MEC, dalo por un hecho: aunque con reformas sustanciales, se va a ratificar. No hay de otra.
