Sí voy, sí voy… a NL: Marcelo Ebrard
Sección Editorial
- Por: Protágoras
- 29 Mayo 2026, 05:00
Debe pesarle muuuuucho, pero Marcelo Ebrard se tendrá que perder el arranque de su evento que ha venido cacareando durante meses: el Innovafest, que hoy viernes se celebra en Nuevo León…
El evento estaba programado para arrancar en Cintermex a las meras 9.30 am con la presencia del mismísimo secretario de Economía y con el gobernador Samuel García, para de ahí seguirse con conferencias de alto nivel, para luego otorgar los esperados apoyos a las empresas que ofrecen innovación en la Sultana del Norte, y de ahí seguir con más paneles especiales y hasta ¡dos conciertos de rock!…
Pero a Ebrard le tocó “la ley de Murphy”… Resulta que se prolongó la visita a CDMX de la delegación comercial de Estados Unidos —donde ya empezaron a revisar nada menos que ¡el T-MEC!—, y ni modo de hacerles el feo, ¿verdad, querido lector?…
De hecho, Ebrard dio a conocer que hoy viernes amanece recibiendo a Jeff Goettman, representante comercial adjunto de EUA… ¡Ay, joesú!…
Pero ¡bueno!… El Innovafest, que es uno de los programas claves de Ebrard, sigue su curso en Monterrey: lo inaugura hoy Betsabé Rocha, la secretaria de Economía de NL, y los panelistas siguen conforme al programa…
Ah, pero Ebrard sí promete llegar a la hora de la comida, donde se sostendrá una comida privada con empresarios, donde estará el propio Samuel y también Betsabé…
Y lo que también sigue en pie es la clausura, donde, además del secretario de Economía y el gobernador de Nuevo León, llegará nada menos que el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, quien se lleva la estafeta del siguiente Innovafest a su estado… ¡Óraleee!
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Oiga, querido lector… Vaya que nos urge reordenar el crecimiento de la urbe regia…
Mire… Esta ciudad —y, perdone el francés— se sigue “desparramando”; o sea, sigue creciendo de manera abultada en las orillas, expandiendo su “mancha” de manera horizontal de forma preocupante…
La gente se va a vivir cada vez más lejos, a las orillas, y lo más irónico es que los municipios del centro, en cambio, casi no crecen y algunos incluso pareciera que decrecen… ¿Por qué? Porque no hay donde irse a vivir ahí, o sencillamente ya es muy caro para los jóvenes…
¿Cuál es la tragedia de eso?… Al vivir cada vez más lejos, la ciudadanía tiene que pasar más tiempo en su desplazamiento, y satura mucho más las vialidades al tener que cruzar por muchas zonas únicamente “de paso”… ¿Ya me entiende?
Es en realidad un absurdo… Cuando la tirada debería ser permitir que la gente se quede en el centro (o “los centros” de los municipios), para que viva cerca de donde trabaja, y de sus padres y sus abuelos; y de donde hay escuelas, comercios y hospitales, ¡para que todo le quede cerca!
Así, incluso caminaría más, se bajaría el tráfico y la contaminación, ¡y habría más calidad de vida!
¿Qué se tiene que hacer? Pues uuuurge un plan EN SERIO apoyado por todos: todos los partidos, todos los niveles de gobierno, las universidades, los organismos, la IP, los medios, etc…
Donde se le dé verdadero rumbo a la metrópoli regia, tomando en cuenta las visiones urbanas más avanzadas y estudiadas… Ya no es un asunto del futuro; es una urgencia para los municipios, antes de que la metrópoli termine por desbordarse por completo.
Expertos en urbanismo que sí le saben al tema, como el exsecretario de ayuntamiento regio Edgar Olaiz, comentó en entrevista con El Horizonte que la tirada ahora debe ser voltear a ver los centros de los municipios metropolitanos.
Pero además deben rescatarse esas zonas, con planes urbanos de vivienda vertical, de atraer comercios, de embellecer las zonas, para después redensificarlas… Claro, cuidando de evitar la gentrificación, ofreciendo vivienda acorde con las necesidades, definiendo polígonos diversos, etcétera…
Ojo al dato que lanza la radiografía urbana: mientras Monterrey y San Nicolás se están vaciando, municipios como García y Juárez crecen a pasos agigantados… ¡Eso solo puede llevarnos al caos!
La clave, dice Olaiz, es la proximidad. Es decir, que donde viva la gente haya parques dignos, servicios, transporte eficiente y comercios.
Vaya, que la raza pueda hacer su vida ahí mismo, en su colonia, y no tenga que aventarse un “viacrucis” diario para ir a trabajar o surtir la despensa.
La tirada no es poca cosa, estimado lector: el verdadero reto es hacer que estos sectores vuelvan a latir con la fuerza de una auténtica comunidad. Que recuperen el atractivo, el color, la seguridad y esa vida de barrio vibrante que antes los caracterizaba.
Y ojo: sí se puede, pues lo ha hecho Londres, Chicago, Vancouver y tantas ciudades más… ¡Sí-se-pue-de!… Si nos lo proponemos, claro…
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En el terreno económico, Nuevo León anda presumiendo números de antología: la pobreza laboral cerró el año pasado en su nivel más bajo desde aquel ya lejano 2008… ¡Uff!
Los números no mienten y el desglose está interesante. Según la Coparmex Nuevo León, citando datos frescos del Inegi, el estado se colocó como la quinta entidad con menor proporción de personas a las que no les alcanza para la canasta alimentaria.
Hablamos de un 19.4%, una cifra que contrasta con el 32.3% del promedio nacional registrado al cierre reciente.
En pocas palabras: aquí se sufre menos para llenar la mesa que en el resto del país.
El empuje también se nota en la nómina oficial. El salario diario promedio reportado ante el IMSS pegó un brinco espectacular, pasando de los $260 a los $693 pesos, señal de que más regios le entraron al aro de la formalidad.
Pero ¡aguas!, que no todo es miel sobre hojuelas: El prietito en el arroz es que todavía hay más de un millón de personas chambeando en la informalidad, un reto del tamaño del Cerro de la Silla que sigue pendiente de resolver.
Por lo pronto, la IP ya levantó la mano. El mensaje de los hombres de negocios es claro: le piden al gobierno dejarse de burocracias, bajarles a los trámites y dar más apoyo real para crecer.
La lógica es simple: a menos trabas, más negocios nuevos, mejores oportunidades y, por ende, condiciones más dignas para las familias de todo el estado. ¡Boom!
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¡Vaya maratón legislativo el que se aventaron los diputados en el Congreso de la Unión! De esas sesiones de más de 20 horas que cansan nomás de verlas, pero que al final, tras mucho café y sombrerazos, sacaron adelante la polémica reforma de Ricardo Monreal.
La tirada del zacatecano, que ya quedó planchada, fue meter en la Constitución el espinoso tema de la injerencia extranjera como causal para tumbar una elección.
La votación en San Lázaro cerró con 307 votos a favor, 128 en contra y una abstención, pero le metieron mano de último minuto al dictamen para que quedara como “actos de intervención extranjera que influyan en resultados”. Según Monreal, así suena más claro, directo y sin tantas vueltas… ¡Ajá!
Desde el bando de Morena juran que esto es para blindar la soberanía nacional y evitar que “manos extrañas” metan ruido en las urnas.
Eso sí, aclararon que un simple tuit o un video en redes sociales no bastará para anular un proceso; el objetivo, dicen, es proteger el piso parejo.
Pero del otro lado de la moneda, la oposición y varios analistas que le saben a las leyes ya encendieron las alarmas. Aseguran que la reforma quedó más ambigua que una promesa de campaña. ¡Plop!
El meollo del asunto es que no se define con precisión qué demonios es la “injerencia extranjera”, dejando la puerta abierta para que cualquiera la interprete a su modo y conveniencia. La receta perfecta para pleitos políticos interminables.
Los malpensados afirman que la nueva ley se presta para un peligroso uso político: usar el fantasma de la intervención extranjera como berrinche para intentar tirar el triunfo del rival cuando no les favorezcan los votos.
Además, probar una intervención de este tipo está más en chino que encontrar estacionamiento en el centro de Monterrey un sábado. Y para colmo, critican que los legisladores se preocupen por el extranjero mientras dejan completamente fuera el elefante en la habitación: la presunta intromisión del crimen organizado.
Al final, todo va a depender de cómo y contra quién decidan aplicar la guillotina. ¡Ay, nanita!
¡¡Yássas!!
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