Siete días de silencio y 558 millones de preguntas
Sección Editorial
- Por: Protágoras Tamaulipeco
- 12 Mayo 2026, 04:50
¿Ustedes también lo notaron?
La semana pasada en Tamaulipas pasó algo que merece que nos detengamos un momento, el lunes 5, Mario Alberto López Hernández, “La Borrega”, diputado del Verde y exalcalde de Matamoros, soltó en Latinus una lista de nombres pesadísima: acusó al gobernador Américo Villarreal, al secretario Mario Delgado, a la senadora Olga Sosa, al secretario de Gobierno Héctor Joel Villegas y a tres alcaldes de operar una red de huachicol fiscal. Casi nada. Y aquí empieza lo interesante, querido lector. Dos días después, “La Borrega” se desdijo por escrito: que fue un montaje, que él jamás dio esa entrevista. ¿Usted le cree? Yo me quedo con la pregunta abierta, porque las dos versiones tienen huecos del tamaño del Bravo.
Mientras tanto, el gobernador Villarreal eligió siete días de silencio público antes de reaparecer en Abasolo, sin tocar el tema. La presidenta Sheinbaum pidió pruebas. El Verde estatal lo deslindó recordando que él mismo dijo ser candidato “prestado” de Morena, qué cómodo, ¿no?
Y entonces, casi en cámara lenta, reapareció un expediente: la Auditoría tiene observaciones por $558 millones de pesos contra la gestión de “La Borrega” en Matamoros. El presidente del Congreso habló de $300 millones.
La diferencia es de $250 millones. Esa cifra también merece explicación. Lo rescatable, amigos, es que estamos discutiendo todo esto en voz alta.
¿Y qué creen? Hoy el diputado federal Mario López, apareció en ciudad Victoria, evitó a la prensa a las afueras de Palacio de Gobierno de Tamaulipas, luego de la polémica generada por sus declaraciones sobre una presunta red de huachicol fiscal en Tamaulipas.
Se dice que en la reunión también estuvo presente una persona de la lista, mientras continúan las dudas sobre su presencia en el 15 Hidalgo y las recientes observaciones a su administración en Matamoros… habrá historia para un rato.
LA APUESTA QUE DISTINGUE AL GOBIERNO DE BETO GRANADOS
Hay algo distinto en la manera en que Alberto Granados conduce Matamoros, y vale la pena nombrarlo sin adornos: a 18 meses de haber tomado las riendas, el alcalde construye una narrativa de gobierno donde la palabra humanismo deja de ser concepto de campaña para volverse en buena parte de la operación cotidiana.
La salud es probablemente el terreno donde la apuesta humanista se aterriza con mayor claridad. El programa Médico en tu Casa acompaña de forma periódica a mil quinientos pacientes que difícilmente podrían trasladarse a una clínica, mientras que el esquema 1, 2, 3 ha permitido detectar obesidad y prediabetes en niñas y niños de primaria, sensibilizando además a más de mil seiscientos padres de familia.
No es un dato menor en una ciudad fronteriza donde la salud pública suele quedar a la sombra de otras urgencias. El Cabildo, por su parte, autorizó en la sesión 33 dos programas que merecen subrayarse: Descanso Digno, pensado para mejorar los espacios de las familias, y Ojos que sí ven, corazón que sí siente, dirigido a la atención visual de quienes nunca han podido pagar unos lentes.
Súmense las condonaciones del cincuenta por ciento en multas viales y en adeudos de los mercados Catarino Garza y José María Barrientos, y se entiende por qué la administración insiste en hablar de un gobierno que escucha el bolsillo, no sólo el reclamo.
Donde el modelo se vuelve verificable es en la cercanía: 6,671 gestiones canalizadas por Atención Ciudadana, 3,981 reportes recibidos por la plataforma digital RIGO y más de 170 colonias visitadas por el programa martes en tu Colonia.
Ahora, los puntos ciegos, dichos con afecto, pero sin azúcar: la mayor parte de las cifras provienen de canales oficiales, y un gobierno que se asume humanista ganaría enteros si las acreditara con auditorías externas, indicadores de impacto y testimonios diversos, no sólo institucionales.
Falta también una conversación pública más franca sobre seguridad y desarrollo económico, dos materias que el discurso roza pero no profundiza. Y queda pendiente algo que la propia administración podría capitalizar: explicar, con datos duros, cuántas vidas han cambiado realmente gracias a estos programas.
Aun así, conviene reconocer lo que se está haciendo. Matamoros lleva años acostumbrado al ruido y al desencanto, y un gobierno que se pone de pie todos los miércoles a rendir cuentas, que abre la puerta de las colonias y que devuelve a la salud el carácter de derecho, marca una diferencia que el ciudadano sí percibe.
La tarea pendiente no le resta mérito a lo construido; al contrario, le da la oportunidad a Granados de demostrar que el humanismo no es eslogan, sino método.
¡¡Yássas!!
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