El Papa León XIV: Los Padres de la Iglesia concedieron gran importancia al canto litúrgico, símbolo de la comunión eclesial. Hermosas palabras de San Ignacio de Antioquía: “Que cada uno de ustedes también se convierta en coro, a fin de que, en la armonía de su concordia, tomen el tono de Dios en la unidad, canten a una sola voz por Jesucristo al Padre, a fin de que los escuche y que los reconozca, por sus buenas obras, como los miembros de su Hijo”,
AUDIENCIA GENERAL
Queridos hermanos y hermanas, el sexto capítulo de la del Concilio Vaticano II está dedicado a la música sagrada.
Este afirma: “La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne”(SC, 112)
Y precisa: “La música sacra, por consiguiente, será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo la mayor solemnidad los ritos sagrados”.
De hecho, la música forma parte de la acción litúrgica, y no es un mero adorno de la celebración. En la liturgia, cantar y tocar significa rezar, sintonizando el propio corazón con el de las hermanas y los hermanos y con Dios, en la participación activa en el misterio celebrado.
Precisamente la música expresa la dimensión afectiva de la oración, como afirma San Agustín: “Cantar es proprio de quien ama” (Sermo 336,1).
Esto es muy importante, porque ayuda en abrir el corazón a la acción de Dios en la gracia y en dejarse moldear por ella.
El canto, además, favorece la comunión. Por medio de la sinfonía de las voces, contribuye a unir los ánimos, superando las diferencias entre las personas y reuniendo a todos en la alabanza a Dios.
De la profunda relevancia teológica del canto sacro, como parte integrante de la acción litúrgica, derivan algunas exigencias.
La primera es que, más allá de las modas o de las sensibilidades particulares de los autores, debe responder en todos los niveles a lo que resulta más adecuado para el momento de la celebración.
Además, la forma, especialmente en su aspecto melódico, debe ser a la vez noble y sencilla, de alta calidad musical y fácil de ejecutar, sobre todo cuando está destinada a ser cantada por toda la asamblea (cf. SC, 121).
Por la misma razón, el Concilio recomienda que los textos también sean adecuados, profundos y, al mismo tiempo, simples de comprender, inspirados principalmente en la Sagrada Escritura, en los libros litúrgicos y en la Tradición espiritual de la Iglesia.
Sacrosanctum Concilium dedica mucho espacio al tema de la participación activa de los fieles (cf. n. 114).
Esta “se ha de comprender […] partiendo de una mayor toma de conciencia del misterio que se celebra y de su relación con la vida cotidiana” (Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis, 52)
En cuanto a la manera concreta: “Se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos” y “un silencio sagrado” (SC, 30), (SC, 28) en el equilibrio armonioso entre los distintos ministerios, las diversas intervenciones y los momentos de silencio.
Un tema muy importante para la reforma conciliar es el de la inculturación, también en el ámbito de la música sacra.
Se subraya, en particular, en relación con las tradiciones musicales de las diferentes culturas, la importancia de tenerlas muy en cuenta, como parte de la vida religiosa y social de las personas.
Por ello, se recomienda, por un lado, poner en práctica en todos una adecuada “educación del sentido religioso” (SC, 119) y, por el otro, “dentro de lo posible […] puedan promover la música tradicional de su pueblo, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas”
Con este fin, el compositor de música sacra debe conocer y preservar el patrimonio musical de la Iglesia, dejándose inspirar por él para dar vida a nuevas composiciones al servicio de la liturgia, respetando la sensibilidad contemporánea y las diferentes tradiciones culturales.
