Opinión

Siguiendo al papa. Del 17 al 23 de julio

Sección Editorial

  • Por: Anam Cara
  • 24 Julio 2026, 00:00

El Papa León XIV: El Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgarlo todo de inmediato; viene como la más pequeña de las semillas y, por eso, exige la paciencia de saber acompañar los procesos, reconociéndolo en la pequeñez de lo cotidiano y en la sencillez de la vida ordinaria.

¡Buenas noches a todos! ¡Bienvenidos!

Ante todo, un profundo agradecimiento a los artistas, que merecen otro fuerte aplauso. ¡De verdad han estado magníficos! ¡Gracias, gracias!

Gracias también a la Diócesis de Albano, que ha ofrecido este concierto, este hermoso regalo. Gracias a los benefactores y a todos ustedes que están aquí presentes, porque realmente hemos podido experimentar en estos minutos de belleza algo muy grande: adentrarnos, de muchas maneras, en aquello que Dios quiso en la Creación, es decir, en la belleza misma.

Vivimos hoy en un mundo donde muchas veces falta la belleza: hay tantos problemas, guerras, conflictos, odio, violencia, falta de trabajo y muchas otras dificultades.

Tener la oportunidad de reunirnos para una ocasión como esta es verdaderamente un gran don, porque nos recuerda que existe algo mejor y que el hombre y la mujer, cuando así lo deseamos, todos juntos podemos ofrecer belleza, una belleza que, desde el corazón, nos ayuda a elevarnos hacia Dios.

Como saben, hace poco más de un mes realicé un viaje apostólico a España. El lema del viaje era: Alza la mirada.

Elevemos los ojos, nuestra mirada, hacia el Cielo. La música, el arte y la belleza son verdaderamente instrumentos que nos ayudan a mirar hacia Dios, con un movimiento que constituye una de las expresiones más nobles del ser humano.

Por eso, una vez más, les agradezco de todo corazón por brindarnos esta oportunidad, esta noche, de experimentar la belleza y de reencontrarnos verdaderamente con aquello que Dios ha querido regalar a todos nosotros. ¡Muchas gracias a todos!

Bien, ahora podemos concluir esta velada pidiéndole a Dios su bendición sobre cada uno de ustedes y sobre todos sus seres queridos, llevando en el corazón y en el espíritu la certeza de que el Señor realmente está siempre con nosotros.

ÁNGELUS

Después de la parábola del sembrador, Jesús sigue hablándole a las multitudes a través de algunas imágenes: el trigo bueno y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura en la harina (cf. Mt 13,24-43)

Se trata de tres pequeñas parábolas que tienen como objetivo evocar la entrada del Reino de Dios en la historia, su acción en la vida de los

hombres, la forma en que crece, se expande y transforma el mundo desde dentro.

Con estos relatos, Jesús quiere que no caigamos en la tentación de pensar en Dios como una figura poderosa, que se impone por la fuerza, que ocupa el espacio para dominar, que llega de forma triunfal.

Por el contrario, Dios prefiere la pequeñez, signo de su amor discreto, que nos deja libres para acogerlo o rechazarlo, que busca abrirse camino incluso en medio de la cizaña, que actúa de forma escondida e invisible como la semilla más pequeña de todas, que fermenta y hace crecer la masa sin hacer ruido.

Este estilo de Dios debe convertirse también en la forma en que, ya sea como personas individuales o como Iglesia, vivamos la realidad que nos rodea.

Estamos llamados a adoptar un estilo evangélico, sin oponernos

precipitadamente con juicios arrogantes, sin querernos imponer con el poder y la fuerza, sin perder la confianza en la obra de Dios.

Se trata, decía el entonces cardenal Ratzinger, de someternos a la lógica de la semilla, que no es la del éxito ni de la grandeza, sino que nos pide que nos hagamos pequeños y que sirvamos a la vida de las personas.

De este modo, nosotros mismos llegaremos a ser como una pequeña semilla del Evangelio que germina y como una levadura de amor que transforma la masa del mundo.

Invoquemos a María Santísima, que supo acoger la semilla de la Palabra en su humildad, para que nos sostenga en nuestro camino e interceda por

nosotros.

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