Tras el escándalo y asociación de Thomas Pritzker con Jeffrey Epstein, el futuro de los premios es incierto.
Han pasado tan solo dos meses del 2026 y parece que han pasado más de seis meses, por tantas y tantas noticias globales.
El mundo de la arquitectura ha sido incluido en esas vorágines. Hace una semana empezó a correr la noticia de que dentro del famoso caso Epstein salió una carpeta que decía: Premio Pritzker o Pritzker prize.
Vayamos por partes para entender la seriedad de todo esto. Thomas Pritzker era hasta hace una semana el director de los premios que llevan su apellido (todo heredado por sus padres quienes iniciaron el proyecto en 1978), y paralelamente era también el presidente ejecutivo y uno de los multimillonarios herederos de la fortuna de Hyatt Hotels Corporation.
Los archivos Epstein revelan que Pritzker mantuvo un contacto regular con el personaje en cuestión, en los años posteriores a su declaración de culpabilidad en 2008, por delitos sexuales, y que ambos se escribían con frecuencia para confirmar comidas y citas, incluso en la casa de Epstein en Manhattan.
En un intercambio de correos electrónicos de 2018, Epstein pidió a Pritzker que ayudara a su novia, Karyna Shuliak, a organizar un viaje al sudeste asiático para encontrarle una nueva novia.
En otro intercambio, mientras ambos organizaban un encuentro, Epstein bromeó con Pritzker sobre la posibilidad de combinar sus planes: “¿Te parecería divertido que el Dalai Lama se reuniera con Woody Allen para almorzar el sábado? Podría ser un acontecimiento memorable”.
Los dos hombres hablaron también de invitaciones “especiales” a la ceremonia de entrega de los Premios Pritzker en Pekín, como favores estratégicos. Thomas Pritzker renunció el lunes 23 de marzo a su cargo de presidente ejecutivo de Hyatt Hotels Corporation, y dijo en una carta al consejo de Hyatt que se retiraba con efecto inmediato.
Y añadió: “Una buena administración significa también proteger a Hyatt, especialmente en el contexto de mi asociación con Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, que lamento profundamente; ejercí un terrible juicio al mantener contacto con ellos, y no hay excusa para no haberme distanciado antes”.
Así es que después de 47 años no habrá arquitecto seleccionado como ganador del premio Pritzker 2026.
¿Esto será bueno o malo? A sorpresa de muchos, hay infinidad de voces acreditadas a nivel mundial de arquitectura que comentan que ojalá se termine esta tradición, ya que la etiqueta que otorga ese premio significa que la gente ya no necesita buscar lo que es bueno en términos de arquitectura y edificios específicos.
También se ha comentado que quizá el premio, en caso de continuar después del escándalo, debería comunicar de otras formas lo que ve como los desafíos contemporáneos de la arquitectura.
Su alcance podría ser más variado, con menos énfasis en cuanto a si estamos de acuerdo o no con la selección de los premiados. En su lugar, podría incluir un simposio Pritzker o un libro que refleje no tanto al ganador, sino los asuntos que el jurado está discutiendo en determinados momentos.
