Es muy probable que un amigo madrileño de Alejandro Murat, delegado de Morena en Nuevo León, termine provocando que se encarcele al mismísimo presidente de España, Pedro Sánchez.
Se trata de uno de los mayores escándalos de corrupción que enfrenta el gobierno socialista.
Ese amigo de Alejandro Murat es el empresario español Víctor de Aldama.
Según las propias declaraciones de Víctor ante la Audiencia Nacional, Murat fue la “vía principal” para que él, junto con José Luis Ábalos y Koldo García —figuras muy cercanas al presidente Pedro Sánchez—, realizaran negocios en México.
Murat y Aldama se conocieron entre 2018 y 2019, cuando Aldama fue agregado comercial —o cónsul honorario— de España en Oaxaca durante la gestión de Murat como gobernador. En ese periodo celebraron convenios de promoción turística, conectividad aérea y proyectos de infraestructura.
Aldama incluso actuó como mediador —con el respaldo del senador Pedro Haces— para gestionar una ruta aérea directa Madrid-Huatulco-Oaxaca, y el estado de Murat patrocinó al club de futbol español Zamora CF, propiedad de Aldama. Aunque el propio Alejandro Murat ha negado que su gobierno realizara un patrocinio oficial al Zamora CF y afirma que no mantuvo contactos posteriores con Aldama ni con los integrantes de la trama española.
Lo que comenzó como relaciones de promoción comercial terminó salpicando a Aldama en dos grandes escándalos judiciales en España. El primero es el conocido caso Koldo —o caso de las mascarillas—, que involucra contratos irregulares durante la pandemia adjudicados ilegalmente por el Ministerio de Transportes. El segundo es la trama de los hidrocarburos —caso Villafuel—, un fraude del IVA en la comercialización de combustibles por más de $220 millones de euros.
En enero pasado, Aldama declaró ante la Audiencia Nacional que Delcy Rodríguez, encargada de la presidencia venezolana, le entregó un sobre de PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima) con información sobre la presunta financiación irregular del PSOE y de la Internacional Socialista, mediante recursos de hidrocarburos venezolanos que evadieron las restricciones comerciales de Trump.
Aldama sostiene que el propio presidente Sánchez estaba al tanto de las irregularidades en la sobreventa de mascarillas y ha colocado a Sánchez en el “escalafón uno” de la organización.
El pasado 22 de junio, el Tribunal Supremo español dictó sentencia en el caso de las mascarillas: condenó a Ábalos a 24 años de prisión y a Koldo García a 19 años por organización criminal. A Víctor de Aldama le impusieron cuatro años y medio de cárcel, pero se suspendió la ejecución de la pena precisamente por su colaboración con la justicia.
Tras conocer el fallo, Aldama declaró que Sánchez “le debería preocupar mucho ir a la cárcel”. Ahí lo quiere mandar.
Este segundo caso —el fraude del IVA de hidrocarburos— guarda evidentes paralelismos y acaso correlaciones con el huachicol fiscal mexicano, donde también se han documentado mecanismos de defraudación fiscal en combustibles utilizados para financiar campañas electorales.
¿Existen vínculos operativos más allá de la similitud de los esquemas?
Hay coincidencias en el modus operandi.
En los próximos días buscaré personalmente en Madrid a Víctor de Aldama para que me dé detalles, con documentos y hechos concretos, de cómo operó la trama española del IVA de combustibles y qué información tiene sobre el uso de esos recursos en el financiamiento del PSOE.
Por lo pronto, las condenas ya dictadas contra Ábalos y Koldo, sumadas a las declaraciones de Aldama, han colocado a Pedro Sánchez y a su gobierno en una posición judicial y política cada vez más complicada.
¿Y México? ¿Qué tanto de estas redes de influencia y posibles financiamientos irregulares cruzaron el Atlántico y tocaron a políticos como Adán Augusto López?
Esa es la pregunta que me he formulado desde hace meses. Sigue abierta.
