Opinión

Tamaulipas: la frontera donde se juega el Mundial antes del silbatazo

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 23 Abril 2026, 04:50

El 11 de junio, México abre la Copa del Mundo frente a Sudáfrica. Para esa fecha, por los puentes internacionales de Tamaulipas habrán cruzado ya miles de aficionados rumbo a Monterrey, Guadalajara y la capital. 

Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros no son decoración: por ahí pasa cerca del 40% del comercio bilateral con Estados Unidos y, durante el torneo, serán la primera impresión que se lleve buena parte de los visitantes. Y, sin embargo, a ocho semanas del arranque, nadie en la Secretaría de Gobernación ni en la de Seguridad ha presentado un plan público, detallado, verificable, para esos cruces. Lo que hay son generalidades.

El lunes, en Teotihuacán, Julio César Jasso Ramírez subió a la Pirámide de la Luna con una pistola calibre .38 de fabricación estadounidense, 52 cartuchos y un cuchillo. Mató a una turista canadiense, hirió a trece personas, entre ellas seis estadounidenses, un niño de seis años, y luego se suicidó. El fiscal mexiquense José Luis Cervantes fue claro: el ataque fue planificado, el agresor se hospedó días antes en la zona y cargaba materiales que hacían referencia a un tiroteo escolar ocurrido en Estados Unidos en abril de 1999. No fue el narco. Fue algo para lo que México no tiene protocolo: violencia imitativa, inspirada en manuales que circulan libremente en redes. 

Omar García Harfuch salió a decir que “la seguridad del Mundial está garantizada”. Ojalá. Pero la presidenta Sheinbaum tuvo que admitir, en la misma conferencia, que los sitios arqueológicos jamás han tenido arcos de rayos X. Jamás. Si Teotihuacán, resguardado por el INAH y la Guardia Nacional, era vulnerable a un hombre con mochila, conviene preguntar qué estamos haciendo en los cruces fronterizos, donde el flujo es infinitamente mayor y el contrabando de armas hacia el sur es un hecho documentado desde hace dos décadas. 

El Bicentennial Framework, firmado en 2021 y renegociado bajo la actual administración, sigue siendo el único marco binacional vigente con Washington. Funciona en papel. En la práctica, la cooperación se ha vuelto rehén del pulso político entre Sheinbaum y la Casa Blanca de Trump sobre aranceles, fentanilo y aranceles otra vez. 

Aquí está el punto que nadie quiere decir en voz alta: una estrategia binacional seria, para estos dos meses, implica aceptar cooperación táctica en inteligencia sobre armas y perfiles de riesgo, sin ceder soberanía operativa. 

La Constitución lo permite; la división de poderes lo exige. Lo que no podemos permitirnos es la soberbia del “aquí lo resolvemos solos” cuando el 70% de las armas recuperadas en escenas del crimen en México provienen del norte, según la propia ATF.

El Mundial no se gana en las canchas. Se gana, o se pierde, en los puentes de Tamaulipas, en los filtros de los aeropuertos, en los arcos que todavía no existen. La pregunta para Rosa Icela Rodríguez, para García Harfuch y para el gobernador Américo Villarreal no es si habrá incidentes. Es qué estamos haciendo hoy, jueves 23 de abril, para que el siguiente lobo solitario no encuentre la puerta abierta.

DECLARAR O DESAPARECER: EL DILEMA DEL SERVIDOR PÚBLICO

La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, encabezada por Norma Angélica Pedraza Melo, arrancó la jornada de Declaración de Situación Patrimonial y de Intereses 2026, y el dato que merece atención no es la fecha del 1 de mayo ni los módulos de acompañamiento, sino lo que revela el marcador: el año pasado cumplió el 92.27% del personal obligado, más de 79,700 servidores públicos. Suena alto, hasta que uno hace la cuenta de los que faltaron. 

Ahí está el punto ciego que nadie quiere nombrar en voz alta: ese casi 8% restante no es estadística, son personas con responsabilidades públicas que, por alguna razón, prefirieron no declarar. Y las sanciones, entre amonestaciones e inhabilitaciones de tres meses a un año, difícilmente asustan a quien ya decidió que el riesgo vale la pena. 

Lo interesante es que la dependencia no lo esconde. Reconoce que más de 60 personas ya fueron inhabilitadas, incluidos exdirectores generales que omitieron su declaración de conclusión. Eso, lejos de ser un tropiezo, es una señal saludable: se está midiendo y se está sancionando, aunque sea tarde.

La meta del 100% para este ciclo suena ambiciosa, y probablemente lo sea. Pero vale la pena acompañarla con una pregunta incómoda: ¿qué pasa con quienes se amparan, renuncian antes de declarar o simplemente desaparecen del radar? Ahí se juega la credibilidad de todo el ejercicio. La transparencia, cuando es real, incómoda primero adentro.

¡¡Yássas!!

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