Opinión

Tamaulipas Marca el Paso en Vivienda

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 27 Febrero 2026, 04:50

La vivienda dejó de ser promesa de campaña para convertirse en termómetro de gobernabilidad, el reconocimiento del Infonavit al gobernador Américo Villarreal Anaya no es un gesto protocolario, sino un mensaje político de mayor calado.

Tamaulipas encabeza hoy la construcción de vivienda en el país y lo hace en un contexto nacional marcado por rezagos históricos, especulación inmobiliaria y créditos impagables que durante años asfixiaron a miles de trabajadores. 

Que el estado tenga 26 desarrollos en marcha y una meta de 84 mil viviendas dentro del programa impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no es un dato menor; es la evidencia de una gestión que entendió que la seguridad no se agota en patrullas ni discursos, sino que comienza en la certeza de un hogar propio, en la posibilidad real de arraigo, en la reconstrucción del tejido social desde el cimiento y no desde la estadística maquillada.  

El punto ciego, sin embargo, sería celebrar sin preguntarnos cómo garantizar que estas casas no repitan los errores del pasado: viviendas alejadas, sin servicios, convertidas en fraccionamientos fantasma. 

El liderazgo se sostiene si la planeación urbana acompaña al ladrillo y si el crédito reestructurado, como lo ha expuesto Octavio Romero Oropeza, no vuelve a transformarse en deuda impagable.  

Américo Villarreal ha cubierto una carencia estructural en Tamaulipas: acceso real a vivienda digna para trabajadores estatales y magisterio, sectores históricamente relegados de ciertos esquemas. Si la vivienda genera estabilidad y la estabilidad genera paz, entonces estamos ante una política que, más que construir casas, construye seguridad social y confianza pública, dos activos que ningún gobierno puede darse el lujo de descuidar.

KATALINA MÉNDEZ: LEY FIRME CONTRA EL ABANDONO DE ADULTOS MAYORES 

Desde el congreso la diputada local Katalina Méndez lanza una advertencia que no debería pasar de largo: el abandono de adultos mayores en Tamaulipas no es un caso aislado ni una anécdota incómoda, es el síntoma de una fractura familiar y social que durante años se prefirió ignorar mientras la retórica oficial hablaba de valores y respeto.

El caso reciente en Matamoros, donde una ciudadana estadounidense terminó bajo resguardo del Sistema DIF Tamaulipas tras ser abandonada, no sólo exhibe la vulnerabilidad de quienes envejecen lejos de redes sólidas de apoyo, también desnuda la precariedad de los mecanismos preventivos del Estado, que suelen reaccionar cuando el daño ya está hecho.  Desde el Congreso de Tamaulipas se habla de fortalecer el Código Civil para obligar a proporcionar alimentos y de construir una ley integral que reconozca derechos en materia de salud, bienestar y responsabilidades familiares, además de incorporar agravantes cuando los delitos tengan como víctimas a personas mayores; suena correcto en el papel, pero la pregunta de fondo es si la nueva arquitectura legal vendrá acompañada de presupuesto, supervisión efectiva y coordinación institucional o si terminará siendo otra reforma bien intencionada que descansa en el Diario Oficial. 

En ese contexto, vale reconocer que Méndez no se ha limitado a la denuncia coyuntural ni a la foto fácil, sino que ha planteado una visión integral que entiende el envejecimiento como una etapa que exige garantías jurídicas, acompañamiento institucional y corresponsabilidad familiar; su impulso por armonizar el marco civil y penal, así como por colocar en el centro la dignidad de las personas mayores, revela una lectura política que trasciende el oportunismo y apuesta por dejar bases sólidas, no titulares pasajeros. 

Porque el abandono no se corrige únicamente con artículos y sanciones que, según se dice, dependerán de cada caso y del criterio judicial; se enfrenta con políticas públicas sostenidas, con seguimiento real a las familias y con un sistema que no espere a que la violencia o la omisión se consumen para intervenir.

¡¡Yássas!!

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