Hay quienes todavía creen que la política se hace en los pasillos, entre corbatas almidonadas y micrófonos encendidos. Se equivocan.
La política que deja huella se hace en los patios donde los niños corren sin aliento, en las mesas donde una abuela comparte gorditas con su nieto, en los brincolines donde por un rato se olvida que afuera el mundo aprieta.
Este sábado 25 de abril, Tamaulipas vuelve a recordarlo. DIFZania llega al recinto ferial de Ciudad Victoria de diez de la mañana a nueve de la noche, con una apuesta que merece subrayarse: eventos simultáneos en varios municipios del estado.
Quien diseñó esa logística entendió que las familias de Reynosa, Tampico, Nuevo Laredo, Mante y Matamoros también merecen que el gobierno llegue a su plaza sin exigirles horas de carretera para sentirse tomadas en cuenta.
Detrás está la doctora María de Villarreal, presidenta del Sistema DIF Tamaulipas, quien ha venido construyendo una institución que se mueve, que no espera a que la familia toque su puerta, sino que arma la fiesta familiar y sale a buscarla. La temática de superheroínas y superhéroes no es capricho de diseño: es una declaración.
En cada casa hay alguien que carga con todo, que cuida sin que se note, y nombrar a esas figuras es un acto político en el mejor sentido.
Queda pendiente, como en toda política pública viva, refinar la medición de impacto y garantizar el acompañamiento después del sábado. Son retos naturales de un modelo en crecimiento, y confío en que esta administración sabrá tomarlos. Gobernar también es crear sonrisas. Y a veces, la política más profunda cabe en un brincolín.
EL ENEMIGO EN EL ESPEJO
Hay una imagen vieja que explica lo que ocurre hoy en Tamaulipas mejor que cualquier análisis: la del hermano que, por ganarle un pleito al otro, le prende fuego al techo de la casa donde viven los dos. Gana la discusión. Se queda sin casa.
Eso vienen protagonizando algunos cuadros de Morena en el estado, y conviene decirlo sin adornos: el costo no lo paga un partido ni una corriente, lo paga la figura del gobernador Américo Villarreal y, por extensión, lo pagamos quienes vivimos aquí.
Lo paradójico es que la oposición, ese adversario que antes servía para ordenar tropas, hoy no existe en términos operativos. El PAN atraviesa su etapa más gris en décadas, el PRI se sostiene por inercia. En cualquier otro escenario sería una autopista despejada para gobernar. Pero Morena, fiel a su tradición, decidió que si no hay enemigo afuera, se inventa uno adentro. Y cada golpe bajo deja marca en un solo rostro: el del gobernador.
Así funciona la óptica del poder en México; cuando el barco se ve a la deriva, nadie recuerda al timonel de guardia, todos recuerdan al capitán. Tamaulipas no es un estado cualquiera. Cargamos una historia de percepción pública que tardó años en moverse hacia otro lado. Cada titular de pleito interno es un titular menos sobre inversión, turismo, futuro. La casa es de todos. Cuidar el techo es el mínimo indispensable de quien entiende qué significa gobernar.
¡¡Yássas!!
