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Opinión

La justicia también se actualiza: IDPET lleva capacitación a todo Tamaulipas

Protágoras

La semana pasada, el Instituto de Defensoría Pública del Estado de Tamaulipas completó algo que merece más atención de la que normalmente recibe.

Una jornada de capacitación que llegó, y esto importa, desde Nuevo Laredo hasta Tampico, desde la frontera hasta el sur del estado, para actualizar a defensores y asesores jurídicos en el uso de herramientas digitales del Nuevo Modelo Penal. 

¿Y por qué debería importarnos a los ciudadanos de a pie? Porque quienes atiende el IDPET no son clientes de despachos de lujo. Son personas que no pueden pagar un abogado, que enfrentan el sistema penal, con todo lo que eso implica, dependiendo de un defensor público. 

Que ese defensor esté actualizado, que maneje bien los expedientes digitales, que tenga acceso a las mismas herramientas que el resto del sistema judicial, no es un detalle administrativo: es la diferencia entre una defensa digna y una que sólo cumple con el expediente. La directora general del IDPET, Roxana Guerrero Galván, lo resumió con una frase que vale la pena retener: “No hay distancias cuando se trata de profesionalizar la justicia.” Y lo respaldó con hechos concretos: brigadas desplegadas en tres regiones del estado, con presencia en Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, El Mante, Tampico y Ciudad Victoria.

El director de Defensorías Públicas, César Ávalos González, encabezó personalmente los trabajos en varias de esas sedes. No es menor que alguien de ese nivel haya salido de la oficina.  Ahora bien, y aquí viene lo que no siempre se dice en las notas institucionales, hay preguntas que este tipo de iniciativas dejan abiertas y que vale la pena plantear con respeto pero sin rodeos. ¿Cuántos defensores públicos participaron en total? ¿Fue una capacitación obligatoria o voluntaria? ¿Habrá seguimiento para medir si realmente cambió la forma en que se gestionan los casos, o quedará como una jornada bonita en el informe anual? 

El acceso a la justicia no se garantiza con tecnología sola: requiere también cargas de trabajo razonables, salarios competitivos y, sobre todo, continuidad. Una herramienta digital nueva sin acompañamiento institucional real puede convertirse, paradójicamente, en una carga más.

Tamaulipas tiene una geografía complicada y una realidad social que exige defensorías robustas, especialmente en la franja fronteriza, donde los casos frecuentemente implican dimensiones migratorias, laborales y penales al mismo tiempo. Sería valioso saber si esta modernización contempla también esa complejidad particular, o si por ahora se concentra en la captura de expedientes, que es un buen comienzo, pero no el destino.  

La pregunta que queda sobre la mesa no es si esto está bien o mal. Está bien. La pregunta es si será suficiente, si será sostenido y si habrá rendición de cuentas sobre los resultados. Eso es lo que convierte una buena acción en una política pública que trasciende. Y eso, con todo respeto, todavía está por verse.

TAMAULIPAS, DONDE LA CIENCIA SÍ LLEGA AL CAMPO

Sheinbaum reconoció proyectos concretos de Villarreal y la UAT. 

La pregunta que nadie hizo: ¿tienen escala real, o siguen siendo pilotos prometedores? 

Hay momentos en la mañanera que merecen más atención de la que reciben. El pasado viernes fue uno de ellos: Claudia Sheinbaum habló con conocimiento de causa sobre lo que ocurre en Tamaulipas bajo Américo Villarreal, no fue halago protocolar, fue reconocimiento concreto a cuatro proyectos que ya operan: una aeronave universitaria para monitorear el Golfo de México, una fábrica que convierte plásticos en combustible, tortillas de sorgo que rescatan un cultivo olvidado, y carbón vegetal con valor agregado para el sector orgánico. 

Lo relevante no es solo el elogio presidencial, sino lo que revela: la articulación entre gobierno estatal y la Universidad Autónoma de Tamaulipas está funcionando como motor de innovación real. En un país donde esa colaboración suele quedarse en retórica, que ocurra en Tamaulipas no es cosa menor.

Pero hay un punto ciego que nadie mencionó: la presidenta invitó al estado a participar en convocatorias de SECIHTI, lo que implica que el respaldo federal no es automático. ¿Cuántos de estos proyectos tienen modelo de escala sostenible, o siguen siendo pilotos prometedores? Tamaulipas tiene la chispa. La pregunta es si alguien pondrá la leña.

¡¡Yássas!!

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