Opinión

Tania Contreras, un año entre aplausos y pendientes

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 21 Octubre 2026, 04:50

Hubo aplausos, agradecimientos y una foto que lo dice todo. La magistrada presidenta del Supremo Tribunal de Justicia, Tania Contreras López, rindió su primer informe con el gobernador Américo Villarreal Anaya en primera fila y con Humberto Prieto Herrera, presidente de la Junta de Gobierno del Congreso, como testigo. 

Los tres poderes del estado compartiendo mesa y sonriendo para la misma cámara. Los números que se presentaron no son menores. Hay más productividad, menos expedientes atorados y un aumento salarial que los trabajadores judiciales esperaban desde hace años. Eso se agradece, porque detrás de cada juicio que por fin se resuelve hay una familia tamaulipeca que puede dormir tranquila. Pero aquí viene el detalle que vale la pena mirar con calma. 

La magistrada le agradeció de manera especial al gobernador su respaldo para mejorar los sueldos, y el gobernador celebró que el Poder Judicial hoy sea “verdaderamente independiente”. Conviene recordar que Tania Contreras fue consejera jurídica del propio Gobierno del Estado antes de ganar la elección judicial con más de 200,000 votos, y que el PAN intentó tumbar su triunfo en tribunales sin lograrlo. 

No se habló mucho de los jueces recién electos que ya renunciaron, ni de cuánto tarda hoy un juicio familiar en Reynosa, Matamoros o Nuevo Laredo, que es lo que de verdad le importa a la gente de a pie. La propia magistrada reconoció con honestidad que un año no alcanza para resolver problemas acumulados por décadas. Ese es el mejor punto de partida.

Si el segundo informe llega con un tablero público de tiempos de resolución por distrito y con alguna sentencia incómoda para el poder político, entonces sí sabremos que la transformación llegó para quedarse y que la justicia en Tamaulipas camina con pies propios.

KARL BECKER Y EL ‘YA VEREMOS’ QUE LO CAMBIÓ TODO

Hay frases que dicen más que un discurso completo, y en Ciudad Victoria la del momento es “ya veremos”. La pronunció Karl Becker, secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Gobierno de Tamaulipas, cuando le preguntaron si buscará una candidatura en 2027, justo después de no registrarse en Morena y de reconocer que platica con el Partido Verde. 

Lo curioso es que el mismo Becker llegó a la Seduma prometiendo quedarse los 30 meses que le restan a la administración, y apenas en mayo aseguraba que no tenía aspiraciones y que lo suyo era cumplir la encomienda del gobernador Américo Villarreal Anaya. Hoy la película es otra, y eso que el gobernador ya había advertido que no quiere colaboradores distraídos ni adelantados. En junio, cuando circularon fotos del secretario recorriendo colonias, él explicó que eran programas de descacharrización y reciclaje, así que vale preguntarse cuánto de esos recorridos era trabajo y cuánto era siembra.

Pero el hilo que casi nadie jala es el familiar. Becker es sobrino de Eugenio Hernández Flores, el exgobernador priista que estuvo preso desde 2017, que carga con una solicitud de extradición de Estados Unidos y que hoy forma parte del Comité Nacional del Verde. Y aquí aparece el dato que cambia la lectura, porque Manuel Muñoz Cano, dirigente estatal del Verde, fue secretario particular de Eugenio cuando este hacía campaña por la gubernatura en 2004. Entonces, cuando Muñoz Cano dice que él también podría ir por Victoria, más que un pleito parece una misma familia política acomodando sus piezas.

El detalle es que Morena tiene más de diez aspirantes a la alcaldía capitalina y difícilmente le soltará la plaza al Verde. Por eso algunas encuestas ya colocan a Becker rumbo a una diputación federal, un premio de consolación que también le serviría al grupo de Geño para volver al tablero. Al final, la pregunta para los victorenses no es si Becker se lanza, sino a quién le debería el puesto. 

Ojalá que quien aspire primero rinda cuentas de lo que hizo con su cargo, y que los partidos expliquen por qué eligen a sus candidatos y no solo con quién están emparentados.

¡¡Yássas!!

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