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Opinión

Tamaulipas enciende el futuro

Protágoras

Hay frases para los reflectores y frases para la historia. Cuando el gobernador Américo Villarreal afirma que “el futuro de Pemex y del sector energético pasa y está en Tamaulipas”, conviene detenerse y preguntar, con respeto, pero sin ingenuidad: ¿es eslogan o es realidad con cifras detrás? 

El dato existe y no es menor. Tamaulipas es segundo lugar nacional en generación de electricidad y segundo en energía eólica. Subirse al podio es mérito. Pero el segundo lugar obliga a una pregunta incómoda: ¿qué tan lejos quedó el primero y, sobre todo, ese viento que mueve las aspas le mueve algo en el bolsillo al tamaulipeco de a pie? 

Ahí está el punto ciego. Tamaulipas se volvió la cocina energética del país: aquí se prepara el banquete que alimenta a la nación. La pregunta de fondo es si la familia que cocina también se sienta a la mesa. Porque producir mucha luz no significa, por sí solo, pagar menos por ella. 

Por eso son bienvenidas las cuatro nuevas subestaciones, la modernización de 54 redes de distribución y, sobre todo, la reclasificación de tarifas. Pero el anuncio habla de “algunos municipios”. ¿Y los demás? 

La justicia energética no debería tener código postal. La primera Gasolinera del Pueblo y la electrificación al cien por ciento son semillas prometedoras. Una semilla, sin embargo, todavía no es un bosque. 

Tamaulipas tiene el viento, el gas y la vocación: la materia prima del futuro. Lo que falta por demostrar, y ahí estaremos para contarlo, es que esa fortaleza se traduzca en algo más terrenal: recibos más bajos, empleos locales y bienestar que se sienta en casa.

LA VERDAD COMO PUENTE

Por primera vez, propietarios y directivos de medios se sentaron en la Mesa de Paz, ese espacio reservado a los temas de seguridad. El gobernador Américo Villarreal lo entendió bien: la paz no se construye solo con patrullas, también con información veraz. 

En el Día de la Libertad de Expresión, el mandatario hizo un llamado que conviene escuchar. Dijo que las noticias falsas viajan disfrazadas de información, como lobo con piel de oveja, y que el verdadero reto es que lo viral sea la verdad. No pidió silencio; pidió rigor. 

Gerardo Algarín, coordinador de comunicación social, lo resumió con una imagen precisa: los medios son el puente entre lo que un gobierno hace y lo que la gente alcanza a saber. Sin ese puente, hasta el mejor resultado se queda mudo. Y hay resultados que medir: seguridad que mejora, carreteras que se notan y una obra del agua que une a dos generaciones de Villarreal, como un relevo donde el segundo corredor cierra la carrera que abrió el primero.

Tamaulipas se contó por sus heridas. Hoy pide contarse por sus puentes.

¡¡Yássas!!

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