¿Te tratas como a tu mejor amigo?
Sección Editorial
- Por: Marysol Flores
- 11 Febrero 2026, 00:00
Esta semana celebramos el 14 de febrero, el Día del Amor y la Amistad. Para muchos, es una oportunidad para demostrar cariño: flores, mensajes, cenas, detalles. Y casi siempre pensamos en el amor de pareja: novio, novia, esposo, esposa, una relación romántica.
Pero hoy quiero invitarte a reflexionar sobre una forma de amor de la que poco hablamos y a la que rara vez le damos el lugar que merece. Una forma de amor que, si no la conocemos y cultivamos, difícilmente podremos ofrecer a los demás desde nuestra mejor versión.
Cuando trabajo con niños en talleres de inteligencia emocional, hay un mensaje clave que siempre aparece: antes de ser amigos de otros niños y antes de pensar en una futura pareja, es fundamental aprender a conocer, amar, respetar y valorar a tu mejor amigo.
Y ese primer mejor amigo tienes que ser tú mismo.
Sí, hoy quiero hablarte del amor propio. Del autocuidado. De voltearte a ver y apapacharte como te gustaría que otros lo hicieran.
Hace unos días, en una conversación entre varios adultos, uno de ellos comentó que ya no creía en el amor después de haber pasado por un divorcio complicado. Entre broma y broma decía que había sido “muy tonto” por creer en el amor y por haberse permitido vivir esa relación. Yo, jugando, le respondí que no dejara de creer, que existen muchas formas de amor… empezando por el amor propio. Su respuesta me dejó pensando y me llevó a reflexionar sobre lo poco que promovemos este tipo de amor desde la infancia y en todas las dimensiones de la persona.
Porque el amor propio no es solo “quererte”. Implica atenderte de manera integral: en lo físico, lo emocional, lo social, lo espiritual y también en lo financiero. Todas estas dimensiones nos conforman como personas completas.
Si lo vemos desde la pirámide de Maslow, primero necesitamos cubrir necesidades básicas y, conforme avanzamos en nuestro desarrollo personal, podemos aspirar a niveles más altos como, la autorrealización y la trascendencia.
Y es que cuando nos conocemos y nos amamos, estamos listos para ofrecer a los demás nuestra mejor versión. Aunque suene trillado, es profundamente cierto: lo que haces como un acto de amor hacia ti, también se convierte en un acto de amor hacia los demás.
Amarte es hacerte responsable de quién eres, de lo que quieres y hacia dónde vas, sin colgarte emocionalmente de alguien más, salvo cuando necesitas ayuda —porque pedir ayuda también es parte del autocuidado—.
Esta semana quiero invitarte a hacer una pausa. A regalarte un momento para reconectar contigo.
¿Sabías que diariamente tenemos alrededor de 70,000 pensamientos? Y la mayoría son conversaciones contigo mismo. Eres la persona con la que más hablas durante el día. ¿Lo puedes creer?
Por eso es tan importante cuidar nuestros pensamientos. Porque como pensamos, sentimos; y como sentimos, actuamos. Te invito a observar esos pensamientos: ¿cuántos son negativos?, ¿cuántos son positivos?, ¿cómo te hablas cuando te equivocas, cuando llegas tarde, cuando no cumples con tus propias expectativas?
En lo personal, he tratado de hablarme con más compasión y paciencia: cuando algo no sale perfecto, cuando no llego a todo, cuando simplemente soy humana. Y he descubierto que esa forma de tratarme reduce la culpa y la ansiedad, y me permite avanzar con más calma.
Así que esta semana, vuélvete a ver. Ámate. Recuerda que, antes que nadie, tú tienes que ser tu mejor amigo.
Desde ahí, desde ese lugar, podrás darte a los demás —y al mundo— como un verdadero acto de amor.
Escríbeme a mi correo y, si tienes alguna idea de temas que quieras que escriba para esta columna, serán bienvenidas tus propuestas: marysol@marysolflores.com
Dra. Marysol Flores Martínez
TedX Speaker · Autora · Consultora · Familióloga
Dra. en Liderazgo y Desarrollo Humano
Maestría en Psicología Neuroeducativa
Maestra de cátedra del Tec de Monterrey
Fundadora de @familiaviva.mx
Compartir en: