Un tanto fastidiado por el día a día en los vericuetos políticos provocados por el disputado interinato entre los poderes locales, la semana pasada he encaminado mis pasos hacia la pintoresca Ciudad Victoria donde la causalidad me hizo encontrarme de frente con Jorge “Tico” García, un ciudadano ejemplar que sin ser político se ha propuesto desde hace buen rato a rescatar del ostracismo a la capital tamaulipeca.
Apenas le conozco, pero sus acciones comunitarias en favor de la sociedad tamaulipeca le han sumado puntos positivos hacia su persona y las referencias que hay de él son descomunalmente favorables en contra de los opacos políticos tradicionales, o como se dice, “políticos de carrera” que ven con alarmante preocupación la aceptación, empatía, simpatía y progresivo respaldo social que como bola de nieve va agigantando la figura de “Tico” en el escenario político de aquella ciudad capital.
Dueño de gran carisma y popularidad natural, “Tico” ha sido fiel creyente de sí mismo y de que se hace camino al andar y prueba de ello es que desde hace tres décadas se le ha distinguido como un hombre que se ha hecho a través del trabajo y la cultura del esfuerzo, que se ha forjado a sí mismo y que se ha ganado con honestidad y pasión su derecho de paso por la vida y es por ello que, preocupado por su comunidad y siendo uno más de los que la forma, de manera indomable y con valor, ha enfrentado de manera particular, la desatención que ahora mismo vive el pueblo victorense, sumido en una gran brecha de desigualdad social.
Ciudad Victoria aún goza de un envidiable cielo azul y un tráfico vehicular fluido y sumamente aceptable a pesar de la “superficie lunar” de la gran mayoría de sus calles no principales, que, siendo honestos, en ese abandono y ostracismo que los políticos sólo atienden en épocas electorales, luce sumamente sucia, descuidada, con grandes deficiencias en sus servicios básicos como la recolección de basura, abasto de agua, transporte público, alumbrado y seguridad.
El reloj político tamaulipeco ya está echado a andar en la próxima definición partidista de los políticos que contendrán por las posiciones disponibles en el proceso electoral del próximo año, entre ellos la presidencia municipal de su capital y en la que se dice que el que está buscará su reelección, mientras que otros, “porque se les cuecen las habas”, buscarán su nominación por otros partidos.
Sin embargo, “Tico”, que no es ni se parece a un político, sino más bien es un empresario con un gran sentido social, como si fuera un sacerdote sin sotana; es decir, un líder comunitario honrado que cada vez más va sumando de su comunidad mayor aceptación y adeptos ha sido considerado a participar en esos procesos electorales por varios partidos políticos que al quererlo sumar a sus filas lo han invitado a analizar la posibilidad de contender por la alcaldía de “La perla tamaulipeca”, Ciudad Victoria.
Orgullosamente victorense y contrario a lo que muchos políticos “tapadamente” aspiran, “Tico” llega a la arena política gozando ya de un honrado patrimonio que es producto de la cultura del esfuerzo y que descubren en él su necesidad de servir a la sociedad tamaulipeca y no como otros que utilizan a la política para servirse de ella.
Tan es así que su labor social se ha hecho presente en muchísimas comunidades, limpiando canchas, parques y áreas verdes, patrocinando equipos deportivos de varias disciplinas, sanitizando casas en barrios populares, hospitales, transporte público y escuelas, donde incluso ha instalado tinacos para distribuir el agua, que como en Monterrey también está escasa y todo esto, sin cobrar un solo peso, ni pedir nada a cambio.
Su estandarte de lucha a lo largo de tres décadas de trabajo como empresario ha sido que la gente crea en sí mismo para sentar un futuro más promisorio para la comunidad y ahora que se vienen los tiempos electorales en Tamaulipas, complicado se ve que lo dejen pasar; sin embargo, viendo todos los vericuetos en los que la política y “los políticos de carrera” nos tienen inmersos, cómo se hacen necesarios hombres y ciudadanos como “Tico” García, que con honradez, empatía y solidaridad, colaboran con la comunidad buscando el bienestar integral de la sociedad.
Por hoy es todo, medite lo que le platico, estimado lector, esperando que el de hoy sea un reflexivo inicio de semana, por favor cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos, Dios mediante, aquí el próximo lunes.
