“El hombre es la medida de todas las cosas: de las que son, en cuanto que son, y de las que no son, en cuanto que no son”. Esta frase indica que la realidad depende de la percepción del individuo.
Una de las acciones que sí deben aplaudirse, de forma seria y responsable, es el cierre de dos antros en Saltillo: Rabbit y Privé. Centros de entretenimiento para jóvenes cuyo cierre —según ha trascendido— estaría relacionado con señalamientos sobre presuntas actividades ilícitas.
Sin embargo, lo que no debe aplaudirse es que se oculte el nombre de los propietarios, pues en la larga lista de socios aparecen familiares de figuras políticas influyentes, y a nadie parece convenirle incomodar ciertos apellidos.
Debe tomarse en cuenta uno de los indicadores más inquietantes registrados al cierre de 2025: la desaparición de más de 250 jóvenes de entre 14 y 18 años en Cancún, Quintana Roo, y más de 80 en la zona de Tulum.
¿A qué apunta este indicador?
Es, simplemente, una señal de alerta, pues muchos de los jóvenes desaparecieron en centros nocturnos de esos destinos turísticos. Lugares donde el alcohol fluye con facilidad y donde, según diversas denuncias, también circulan sustancias ilegales.
¿Y qué dicen las autoridades locales y federales, tanto de allá como de aquí? Poco o nada.
Si se trata de alcohol, ¿dónde está la autoridad local?
Si se trata de drogas, ¿dónde está la autoridad federal?
Si se trata de cierres sin explicaciones claras, ¿por qué nadie da la cara?
Entonces, la falta de transparencia parece ser el elemento común.
Ahí se lo dejamos al “príncipe”.
Ojalá este señalamiento no se convierta en un indicador nacional… ya que en Coahuila, para todo, suelen presumir el primer lugar.
¡¡Yássas!!
