Google acaba de soltar una “bomba”: con su nuevo modelo de búsqueda de información apoyado en IA.
Se vuelve mucho menos necesario “darle click” a las ligas para acudir a otros sitios, ya que el motor de inteligencia artificial hace resúmenes que le pueden dar toda la información que necesita a quien busca.
¿Y eso cómo impacta al mundo? Lo impacta muchísimo, pues millones de usuarios ya NO viajarán a los sitios acostumbrados a leer los artículos, y esos sitios pueden perder una enormidad de visitas, que es parte de lo que los hace rentables. ¡Ups!
El CEO de Google, Sundar Pichai, ha declarado en diversas entrevistas realizadas en el último mes que se trata de “una evolución inevitable”, en la que alrededor de la mitad de los usuarios que navegaban hacia otros sitios ha dejado de hacerlo, pues encuentran la información que buscan en el resumen de IA.
Esto, aunque suena útil y práctico para el lector, plantea problemas de fondo importantes, preocupantes y urgentes de analizar.
Primero porque, aunque Google sí hace referencia a los artículos o sitios originales de donde obtiene la información mediante recuadros pequeños conectados al texto, como lo hace la mayoría de los buscadores con IA, ya no promociona de la misma manera el redireccionamiento hacia esos sitios.
Esto puede pegarle fuerte al tráfico de todos los sitios de información, referencia, noticias, especializados, etc., pues una parte muy importante de la lectoría de los sitios proviene de las búsquedas de información. Acto seguido, eso puede minar la rentabilidad de esos sitios, si estos no toman medidas adecuadas para encontrar otras soluciones que les permitan mantener su mismo nivel de tráfico, de manera que puedan seguirlo ofreciendo a sus anunciantes.
Lo cual nos lleva al otro problema: el usuario, al detenerse en el resumen de la IA, ya no viaja y tampoco llega a ver los anuncios que hacen rentable esos sitios de terceros. Al contrario, es probable que Google ponga SUS PROPIOS anuncios en sus resúmenes con IA.
Lo perverso de ese asunto es que Google estaría usando LA INFORMACIÓN que generó UN TERCERO, y que para ello desplegó sus propios recursos y considerable esfuerzo, pero Google —o cualquier otro buscador— la capitalizaría CON SUS ANUNCIANTES PROPIOS, SIN que eso LE CUESTE absolutamente NADA.
Una pregunta se vuelve válida: ¿Google debería entonces PAGAR a los sitios de donde toma su información para poder mostrarla a la IA?
A los privados antes no les preocupaba que Google los referenciara en sus búsquedas; al contrario, representaba una publicidad tremenda, gratuita, que les acarreaba tráfico, y donde Google y el tercero en cuestión salían “tablas”.
Pero ahora, con la IA, el motor de búsqueda obtiene TODO de los sitios ¡sin pagarles nada!, y CAPITALIZA ese conocimiento, obstaculizando además que otros usuarios lleguen al sitio donde se originó la información.
Y aquí viene lo más interesante: Aunque pareciera que Google termina siendo el “ganón”, podría al final del día salir también perjudicado. Veamos por qué.
Si Google “canibaliza” a los sitios, y estos se ven afectados en menor o mayor medida, el propio Google EMPEZARÍA A DAÑAR a las fuentes de donde obtiene su información.
Si algunos de esos sitios de plano sucumbieran y cerraran, Google perdería fuentes de referencia de las que se alimenta para ser mejor.
En otras palabras, Google puede estarse dando ¡“balazos en el pie”!
Y es que Google NO se dedica a producir información especializada. La “toma” de quienes hacen esa chamba. Si Google los golpea, ¿se estaría autoboicoteando?
El futuro se sigue poniendo retador y sumamente interesante.
Por su parte, Pichar, el CEO de Google, se mantiene “optimista”. Dice que “la IA aporta valor contextual”, pero que las “fuentes confiables” —sitios serios y especializados— seguirán siendo indispensables, y que los usuarios las seguirán buscando y citando.
La gran duda, sin embargo, no se disipa: ¿podrían los motores de IA contribuir a “extinguir” al propio “banco de conocimiento” del que se alimentan, al no redireccionar a los usuarios hacia el mismo?
Es una pregunta inquietante que tendrá que abordarse en las grandes discusiones sobre la Inteligencia Artificial, ¡hasta por el bien de quienes la manejan!
