Viajar a Europa es más que cambiar de continente: es cambiar de ritmo, de idioma y, sobre todo, de mentalidad. Pero esa transformación no inicia cuando subes al avión, sino cuando tomas la primera decisión financiera: ¿comprar euros en México o llevar dólares y cambiarlos allá?
El mercado de divisas en 2025 ha sido un terreno movedizo. Al cierre de mayo, el euro cotiza en $22.03 pesos mexicanos, mientras que el dólar se ubica en $19.43 pesos. Esta diferencia puede hacer que más de uno considere comprar dólares —aparentemente más baratos— y luego cambiarlos a euros en Europa. Sin embargo, esta estrategia puede resultar más costosa de lo que parece.
Los datos del Banco de México y plataformas como Bloomberg indican que el euro ha ganado fuerza frente al dólar, impulsado por un panorama económico más estable en la eurozona. A la vez, el dólar ha empezado a debilitarse frente a las principales monedas, tras los recientes recortes de tasas de interés en EUA.
Quienes optan por comprar dólares en México enfrentan una doble conversión: primero pagan una comisión de entre 1% y 3% al adquirir los billetes verdes, y luego se ven sujetos al tipo de cambio euro-dólar (actualmente cerca de 1.08 dólares por euro), además de cargos extra por conversión en bancos o casas de cambio en el extranjero.
Al final, la opción “más barata” se convierte en una trampa disfrazada. En cambio, comprar euros directamente en México, aunque implique un desembolso mayor en el momento, brinda claridad, control y paz mental. Además, algunas instituciones financieras ofrecen tasas preferenciales si se compra con tiempo y en montos adecuados.
En una guerra comercial, con tensiones globales y una economía mundial sensible, cualquier movimiento geopolítico puede sacudir los mercados. En este escenario, la anticipación es tu mejor aliado.
Si vas a viajar a Europa en las próximas semanas, la recomendación es clara: compra euros directamente en México y hazlo cuanto antes. Evita depender del tipo de cambio del día y de las comisiones en el extranjero. Planea tu viaje con el mismo cuidado con el que sueñas tu destino. Y, ya de regreso, solicita tu devolución de impuestos si realizaste compras en tu viaje.
La libertad de viajar empieza con la paz de saber que tu dinero ya cruzó el océano antes que tú.
