‘La corrupción del alma es más vergonzosa que la del cuerpo’.
Sólo 48 horas le duró el chiste a Lorenzo Menera, quien se atrincheró en las oficinas del Simas de Piedras Negras pese a la orden de desalojar las instalaciones y responder por las irregularidades financieras que se le señalan.
Desde muy temprano se esperaba la presencia de la fuerza pública, pero fue hasta después de las tres de la tarde cuando elementos de la Contraloría Municipal, Seguridad Pública y la Policía del Estado llegaron para sacar a Menera y a sus colaboradores, literalmente a rastras.
Nervioso y esbozando apenas una sonrisa, el ex titular del Simas salió escoltado por varios policías, acusado de al menos 20 presuntas irregularidades graves durante su administración al frente del organismo. Pero la telenovela, que duró varias semanas, parece estar lejos de terminar, pues al salir vociferaba que las cosas no se quedarían así.
“Tengo muchas cosas que decir. Me van a oír. Me la van a pagar”, se alcanzaba a escuchar.
Hasta la noche de este jueves, el alcalde Jacobo Rodríguez no se había pronunciado al respecto, aunque se sabe que solicitó apoyo al gobernador para poder poner orden, respaldo que le fue concedido. Menera no quedó detenido, pero fue llevado ante el Ministerio Público por resistirse a la fuerza pública y deberá responder por las acusaciones financieras que se le imputan. Seguramente ahí dará detalle de los cinco millones de pesos que asegura haberle prestado al ahora alcalde para su campaña.
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Luego del informe dado a conocer por el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED) hace unas semanas, en torno a la gravedad del problema en México y a los antecedentes oscuros en estados como Coahuila, todo mundo se hizo el ciego, el mudo y el desentendido. Aquí no pasó nada.
Sin embargo, cientos de familias desesperadas no piensan rendirse y aprovecharon la visita del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, para denunciar la falta de justicia que se vive en varios estados donde —aseguran— las desapariciones han quedado impunes.
Colectivos de todo el país, acompañados de familiares de víctimas de Saltillo, Torreón y Monclova, volvieron a poner el dedo en la llaga:
“…lejos de las cifras oficiales que intentan minimizar la crisis, la realidad es devastadora. En México, 13 mujeres son asesinadas cada día con una saña creciente”.
En una misiva solicitaron también la protección a la orfandad mediante la creación de un programa nacional, con recursos suficientes para hijos e hijas de víctimas, que garantice su educación y salud, algo que hasta ahora no han recibido por parte de ninguna autoridad.
¡¡Yássas!!
