Salimos de Monterrey en mi camioneta y a mi compadre le marca por celular el cantante de género regional, Julión Álvarez. Son muy amigos.
Tomamos hacia Reynosa. A la altura de la caseta de cobro, mi compadre señaló hacia el este:
—Allá lejos está la refinería de Cadereyta, Julión.
Le pregunto a mi compadre si el de Chiapas se deja que yo lo entreviste.
—Vengo con Eloy Garza y me pregunta que si te puede entrevistar.
Murmullos y sonrisas en la línea. Ni sí ni no.
Giramos hacia el sur por el Libramiento Alfonso Martínez Domínguez. Esa vía periférica conecta la Carretera Libre a Reynosa con la salida hacia Allende y Juárez. Es un tramo ancho, de dos carriles por sentido, flanqueado por terrenos baldíos, bodegas de transporte y talleres de camiones pesados. No hay semáforos.
Pasamos por casualidad al lado del terreno tristemente célebre, cercado, con varias entradas para camiones. Antes del operativo del 29 de mayo pasado, se veían silos verticales de almacenamiento, frac tanks e hileras de autotanques.
Ese día, Omar García Harfuch, en coordinación con Sedena y la Guardia Nacional, ejecutó una orden de cateo y aseguró más de un millón de litros de combustible y líquidos relacionados con actividades de huachicol. Decomisaron tractocamiones, motobombas, montacargas y plantas de luz con remolque.
El predio, que antes formaba parte del paisaje cotidiano del libramiento, reveló su verdadera dimensión al conocerse los pormenores del aseguramiento.
Este lugar no era un almacén aislado. Se ubica en el tramo periférico sur, cerca de la refinería y de los poliductos de Pemex. Conecta con los corredores de transporte pesado que llevan combustible hacia Monterrey, la frontera o más al sur. El combustible ilegal entraba al país por los puertos. Contenedores y vehículos de transporte movían el producto hacia el interior. Era parte de una logística sofisticada al servicio de organizaciones criminales.
Mientras las autoridades presumen estos decomisos y la atención pública se distrae con rumores sobre posibles cambios en la FGR —¿se va por enfermedad Ernestina Godoy?—, la óptica internacional lee el fenómeno desde una trinchera mucho más severa.
Leo que Donald Trump se refiere de nuevo a este flagelo desde la Cumbre del G7 en Évian, Francia: “Los cárteles controlan México, y es triste. La Presidenta es una mujer muy buena, pero está muy asustada. Los cárteles de la droga controlan totalmente México”.
Trump anuncia: “Voy a empezar a atacar por tierra a estas organizaciones”.
“No funcionó y reconocerlo da coraje”, dice Julión en su canción Rey sin Reina.
Y no son solo palabras. Trump ha nominado a Jay Clayton como nuevo director de Inteligencia Nacional. Clayton, quien hasta hace poco fungía como fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, tiene una reputación de perseguidor implacable de casos de grueso calibre: participó en las acusaciones contra Nicolás Maduro por narcoterrorismo y ha sido duro con figuras vinculadas a “Los Chapitos”.
Su llegada al frente de la coordinación de las 18 agencias de inteligencia de Estados Unidos —inlcuidas la CIA y la DEA— podría endurecer significativamente el enfoque de Washington hacia el fenómeno.
El predio del Libramiento Alfonso Martínez Domínguez formaba parte de una cadena logística del huachicol que empezaba en puertos de Tamaulipas y Sinaloa, transitaba por libramientos estratégicos como este y terminaba alimentando mercados ilegales. Es exactamente el tipo de operación de control territorial paralelo que Trump describe.
“A este rompecabezas le faltan piezas”, canta Julión.
Y es que quizá, pero solamente quizá, la presión de Trump, combinada con un perfil como el de Clayton al frente de la inteligencia estadounidense, no sea mera retórica. Podría señalar un cambio de aproximación: Washington ya no ve solo un problema de cooperación bilateral en seguridad, sino una erosión de la soberanía mexicana en zonas estratégicas donde el gobierno federal ha perdido el control efectivo.
El libramiento y el predio, aunque ahora tengan sellos, siguen recordando que la geografía del poder criminal en México se mide también en aquellos tramos donde el gobierno federal ha cedido terreno.
—Dice Julión Álvarez que sí acepta que lo entrevistes —me dice mi compadre, colgando.
