Ayer asistí a la sesión de Consejo Nuevo León y salí convencido de algo: el desarrollo de un estado no se improvisa. Se construye con planeación, con método y, sobre todo, con la capacidad de sentar en la misma mesa a quienes piensan distinto, pero comparten un objetivo común.
Consejo Nuevo León se ha consolidado precisamente como ese espacio: un punto de encuentro entre la academia, el sector empresarial, la sociedad civil y el gobierno, que permite tomar decisiones mejor informadas y con una visión que va más allá del corto plazo. En un entorno donde muchas veces lo urgente desplaza a lo importante, contar con un mecanismo así no es menor.
Los avances que presentaron las distintas comisiones lo reflejan bien. Las agendas de salud, desarrollo económico, sustentabilidad, educación, cultura y transparencia son rutas de trabajo que se construyen con rigor, se revisan de manera constante y se ajustan cuando los resultados lo exigen. Así debería funcionar siempre la planeación pública.
Porque el desarrollo requiere también que quienes tienen conocimiento, experiencia y recursos estén dispuestos a ponerlos al servicio de algo más grande.
Eso se vuelve especialmente relevante en momentos como el que estamos por vivir. En unos meses, el estado será sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Más allá del evento, lo que está en juego es la oportunidad de acelerar proyectos, mejorar la infraestructura, fortalecer la movilidad y proyectar a Nuevo León a nivel internacional.
Aprovechar una coyuntura así exige planeación, coordinación y la capacidad de alinear a distintos sectores en torno a un mismo objetivo. En ese sentido, iniciativas como Ponte Nuevo, Ponte Mundial reflejan lo que puede lograrse cuando los sectores público y el privado trabajan con una lógica de corresponsabilidad.
Lo relevante, sin embargo, no es solo lo que ocurra durante el Mundial, sino lo que permanezca después. La infraestructura, la inversión y las mejoras urbanas que se impulsen en este periodo pueden convertirse en un punto de inflexión para el estado, siempre y cuando se sostengan en una visión de largo plazo.
