pluma_1x1_4ff1545c4c
Opinión

Siguiendo al Papa. De Marzo 22 al 2 de abril

Siguiendo al Papa

El Papa León XIV: El mundo necesita que «se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz» (LG, 36). ¡Y esto es posible sólo con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos! Es la invitación a ser esa Iglesia “en salida” de la que nos ha hablado el Papa Francisco, a ser discípulos-misioneros, apóstoles del Evangelio, testigos del Resucitado!

AUDIENCIA GENERAL

Queridos hermanos y hermanas, seguimos nuestro camino de reflexión sobre la Iglesia como se nos presenta en la Constitución conciliar Lumen gentium(LG). Hoy afrontamos el cuarto capítulo, que trata sobre los laicos. Todos recordamos lo que al Papa Francisco le gustaba repetir: «Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 102).

Esta sección del Documento se preocupa de explicar en positivo la naturaleza y la misión de los laicos, después de siglos en los que habían sido definidos simplemente como aquellos que no forman parte de los clérigos o de los consagrados.

Por esto me gusta releer con vosotros un pasaje: «Por tanto, el Pueblo de Dios, por Él elegido, es uno: ‘un Señor, una fe, un bautismo’ (Ef 4,5). Es común la dignidad de los miembros, que deriva de su regeneración en Cristo; común la gracia de la filiación; común la llamada a la perfección: una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad» (LG, 32).

Antes que cualquier diferencia de ministerio o de estado de vida, el Concilio afirma la igualdad de todos los bautizados. La Constitución no quiere que se olvide lo que ya había afirmado en el capítulo sobre el pueblo de Dios, es decir que la condición del pueblo mesiánico es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios (cfr LG, 9).

Naturalmente, cuanto más grande es el don, más grande también es el compromiso. Por esto el Concilio, junto con la dignidad, subraya también la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo.

¿Pero dónde se funda esta misión y en qué consiste? Nos lo dice la descripción misma de los laicos que el Concilio se propone: «Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos […] que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde» (LG, 31).

El pueblo santo de Dios, por tanto, nunca es una masa informe, sino el cuerpo de Cristo o, como decía San Agustín, el Christus totus: es la comunidad orgánicamente estructurada, en virtud de la relación fecunda entre sus formas de participación al sacerdocio de Cristo: sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial (cfr LG, 10). En virtud del Bautismo, los fieles laicos participan al mismo sacerdocio de Cristo.

De hecho, «Cristo Jesús, supremo y eterno Sacerdote, quiere continuar su testimonio y su servicio por medio de los laicos, los vivifica con su Espíritu y los impulsa sin cesar a toda obra buena y perfecta» (LG, 34).

¿Cómo no recordar, en este sentido, a San Juan Pablo II y su exhortación apostólica Christifideles laici (30 de diciembre de 1988)? En ella él subrayaba que «el Concilio, con su riquísimo patrimonio doctrinal, espiritual y pastoral, ha reservado páginas verdaderamente espléndidas sobre la naturaleza, dignidad, espiritualidad, misión y responsabilidad de los fieles laicos.

Y los Padres conciliares, haciendo eco al llamamiento de Cristo, han convocado a todos los fieles laicos, hombres y mujeres, a trabajar en la viña» (n. 2). El amplio campo del apostolado laical no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo. La Iglesia, de hecho, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios.

más del autor

Siguiendo al papa. Del 20 al 26 de marzo

"El Papa León XIV: La Lumen Gentium recuerda varias veces y de manera eficaz...

Siguiendo al papa. Del 13 al 19 de marzo

El Papa León XIV: Los Padres conciliares enseñan que el pueblo santo de...

Siguiendo al Papa. Del 6 al 13 de marzo del 2026

El Papa León XIV: Es un gran signo de esperanza — sobre todo en nuestros...

Siguiendo al Papa. Del 27 de Febrero al 5 de Marzo del 2026

El Papa León XIV: La Iglesia es al mismo tiempo comunidad terrena y cuerpo...

últimas opiniones

Siguiendo al Papa. De Marzo 22 al 2 de abril

El Papa León XIV: El mundo necesita que «se impregne del espíritu de...

La voracidad por Cuatro Ciénegas

Romper los límites de la naturaleza para obtener ganancias excesivas se...

Viernes Santo

El mundo se detiene. No importa qué tan acelerada sea la dinámica de...

Es Carlin, ¡y punto!

Resulta que el gobernador Samuel García ya dictó “sentencia” sobre el...

×