¿Y si nunca se fueron?
Sección Editorial
- Por: Daniel Santos Flores
- 19 Octubre 2026, 00:00
En política hay grupos que parecen perder poder, pero nunca pierden la ambición ni las ganas de seguir mandando. Construyeron relaciones, estructuras y negocios que sobrevivieron más allá de un sexenio y, aunque las circunstancias pueden cambiar, lo único que hacen es reacomodarse. Podrán cambiar el discurso, podrán cambiar de partido, podrán cambiar de aliados, podrán cambiar muchas cosas, menos sus ambiciones, y para eso tienen que fingir que tienen una ideología, claro, siempre y cuando no estorbe para seguir conservando poder.
Tamaulipas ya conoció una etapa donde buena parte de la política terminó concentrada alrededor de un grupo que hizo de la confrontación una forma de gobernar y que ha acumulado durante mucho tiempo señalamientos, expedientes e investigaciones. Quien encabezó aquel proyecto hoy vive en Estados Unidos, mientras permanece vigente una solicitud mexicana de extradición relacionada con órdenes de aprehensión por presuntos delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita; él, por supuesto, sostiene que todo forma parte de una persecución política. Por supuesto, cada quien contará la historia como más le convenga, pero lo cierto es que aquel personaje perdió el gobierno en 2022 y muchos pensaron que con eso también había terminado su influencia. El problema es que una elección puede sacar a alguien del Palacio de Gobierno, pero difícilmente borra de golpe todo lo que construyó durante años. Una parte de esa misma familia política terminó encontrando acomodo precisamente dentro de Morena, el partido que llegó al poder prometiendo combatir aquello que representaba el gobierno anterior. Hoy uno de sus integrantes ocupa una posición de privilegio dentro del movimiento y forma parte de una historia política que en Reynosa y Tamaulipas lleva muchos años entrelazada.
Eso cobra otro sentido cuando observamos lo que sucede rumbo a las siguientes elecciones. Ese grupo tiene una figura que buscan colocar en una posición estratégica: gobernar Reynosa, y todo eso para, desde ahí, alimentar con recursos y estructuras una aspiración a la gubernatura, próxima a jugarse en 2028, y desde la cual han dicho que, de llegar, encarcelarán al propio gobernador actual y a su familia, y eso solo por revanchismo, no por otra cosa. Aquí es donde Morena y los morenistas deberían tener tantita memoria, porque una cosa es abrir las puertas a personajes provenientes de otros partidos y otra muy distinta terminar prestando sus siglas para que grupos opositores regresen al poder por una ruta diferente. Resultaría bastante curioso que, después de años de denunciar abusos, persecuciones y excesos del gobierno anterior, el movimiento terminara entregando posiciones estratégicas a personas ligadas política y familiarmente con quienes representaron justamente aquello que prometieron combatir. Sería una transformación bastante novedosa: cambiar todo para que los mismos que los atacan desde el extranjero sigan mandando.
Tampoco hace falta que aparezcan testigos de reuniones, de acuerdos familiares ni fotografías donde todos aparezcan abrazados, y es que en política las cosas rara vez funcionan de manera tan ordinaria. Basta observar quién impulsa a quién y hacia dónde pretenden avanzar. Las distancias públicas pueden existir, pero eso no cambia un dato muy claro: ¿por qué todos los caminos terminan fortaleciendo al mismo grupo y al mismo personaje? Vale la pena revisar si realmente estamos frente a proyectos diferentes o solamente frente a distintas rutas para llegar al mismo destino.
Veredicto final
“Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa”.
—Alfred Adler
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