¿Qué tienen en común Samuel García y los nuevos mandatarios que le ganaron a los partidos tradicionales?
Sin Censura
Hoy, en Nuevo León, gobiernan políticos que hace 15 años se dedicaban a otra cosa.
Hoy, en México, puntean en las encuestas partidos políticos —Morena, MC— que hace 15 años no existían.
Hoy, en América Latina, de México a la Patagonia, han ganado la presidencia 16 de 20 candidatos —hablo del 80%— emanados de partidos que hace 15 años no existían, incluyendo Morena o Libertad Avanza.
Hoy, en la mayoría del mundo occidental —incluyendo a EUA, donde no gobierna el Partido Republicano sino la formación MAGA—, hay presidentes como Emmanuel Macron y Giorgia Meloni, emanados de partidos que hace poco más de 10 años no existían.
Salvando la evidente diferencia, mandatarias como Meloni, en Italia, o gobernadores como Samuel García, en Nuevo León, provienen de una evolución de partidos anteriores, pero la formación por la que se postularon es relativamente nueva.
Incluso personalidades como Nigel Farage, de Gran Bretaña, que nunca han gobernado, han creado hace apenas un año partidos con los que ya ganaron las municipales y podría ganar la próxima elección para ser primer ministro. Casi lo doy por hecho.
¿A dónde voy con estos datos duros? A demostrar que, contra lo que opina la comentocracia y los analistas políticos de siempre, la gente de la calle está cansada del establishment, del mainstream, de los partidos tradicionales y del político marrullero y ceremonioso que juraba lealtad a una élite saqueadora antes que a la gente.
¿Moraleja? Que nadie se duerma en sus laureles. Partidos y candidatos que se sienten ya ganadores a priori, porque están del lado correcto de la historia y con el partido victorioso, podrían ser desbancados en las próximas elecciones de 2027 y 2030. Esto de la política es una montaña rusa sin cinturón de seguridad.
Luego vendrán los analistas a culpar al pueblo por no votar a los candidatos de siempre.
