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La leyenda de Amupac y el pacto de Tampico con las estrellas
El mito tomó forma a finales del siglo XX, alimentado por testimonios locales sobre destellos luminosos y objetos voladores que se sumergían en el mar
Por El Horizonte | 10 Octubre 2026
En el sur de Tamaulipas existe una certeza popular tan firme como el soplo de la brisa marina: a unos 13 kilómetros de la costa de Playa Miramar, sumergida en las profundidades del Golfo de México, descansa Amupac, una supuesta base extraterrestre encargada de velar por la región.
Esta singular creencia no nació por casualidad, sino como respuesta al trauma colectivo dejado por la naturaleza. Tras la devastación causada por el huracán Hilda en 1955 y el embate del huracán Inés en 1966, la zona conurbada de Tampico, Ciudad Madero y Altamira quedó vulnerada.

Sin embargo, a partir de ese último evento, un patrón inexplicable comenzó a repetirse: cada gran fenómeno meteorológico que apuntaba hacia la costa desviaba súbitamente su trayectoria o se disipaba antes de tocar tierra.
El mito tomó forma definitiva a finales del siglo XX, alimentado por testimonios locales sobre destellos luminosos y objetos voladores que se sumergían en el mar sin dejar rastro.
La leyenda urbana se consolidó en el imaginario colectivo bajo el nombre de Amupac, bautizada así por ufólogos y entusiastas locales que afirmaban haber contactado telepáticamente con sus habitantes interestelares.

Aunque la ciencia atribuye esta providencial protección a factores oceanográficos y meteorológicos —como la temperatura de las corrientes marinas y la orografía local—, los habitantes prefieren abrazar el misterio.
Hoy en día, la historia de los "marcianos de Miramar" ha dejado de ser un simple relato de sobremesa para convertirse en un fenómeno cultural y turístico.
Entre recuerdos, artesanías de alienígenas y una inquebrantable fe colectiva, la comunidad celebra haber encontrado en las profundidades marinas a sus protectores más insólitos.
Con información de Kyke Silva