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Reconocimiento indígena de Nahola plantea retos para Tamaulipas
El INAH ha documentado esa tradición ancestral y destacado a la alfarera Felipa Reyes; sus manos cuentan una historia que cabe en un formulario.
Por El Horizonte | 11 Octubre 2026
Imagine que su familia lleva generaciones viviendo en un lugar, conserva sus costumbres y, aun así, debe demostrar que existe como comunidad indígena.
Esa es la discusión que hoy toca a Santa Ana de Nahola, en Tula, y obliga a Tamaulipas a revisar cómo cuenta su propia historia. El 9 de septiembre se difundió que Brandon Lara Montesinos, identificado como subdirector del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, impulsa investigaciones históricas, antropológicas y documentales para buscar su reconocimiento oficial. Hay que decirlo: investigar no significa que el reconocimiento esté aprobado. Mientras los expedientes avanzan, las mujeres de Nahola siguen trabajando el barro.
La tradición alfarera y la participación de la comunidad
El INAH ha documentado esa tradición ancestral y destacado a la alfarera Felipa Reyes; sus manos cuentan una historia que cabe en un formulario.
Aquí aparece el punto incómodo: podemos celebrar una cultura en exposiciones y festivales, pero eso no garantiza que sus habitantes participen en las decisiones sobre su territorio o reciban beneficios concretos por conservarla.
La discusión también interpela a René Lara Cisneros, alcalde de Tula, y a Américo Villarreal Anaya, gobernador de Tamaulipas, quienes coincidieron en el segundo informe municipal, donde se destacó el crecimiento turístico.
El reto es que ese impulso alcance a las comunidades y que sus artesanas puedan decidir cómo comercializar su trabajo, sin quedar reducidas al atractivo de una fotografía.
Nahola necesita responsables y avances verificables
El reconocimiento podría facilitar el acceso a programas, aunque ningún trámite sustituye el presupuesto, la transparencia ni la voz de los vecinos. Tampoco debería convertirse en una medalla personal para funcionarios.
Nahola necesita una ruta pública, con responsables y avances verificables, construida con sus habitantes.
Reconocer sus raíces tendría sentido si ayuda a sus jóvenes a encontrar oportunidades sin abandonar su comunidad. ¿Seremos capaces de escuchar a quienes conservaron esta historia antes de querer protagonizarla?