El golpe que destruyó al PAN; la segunda fuerza pierde registro
Apuestan a un resurgimiento, pero van contra corriente. Dentro de un año, se renovarán alcaldías, lo que le da un margen muy estrecho para una reecontrucción
- Por: Irene Zapata
- 11 Junio 2026, 09:40
El 4 de junio de 2017, en la sede del Comité Directivo Estatal del PAN, Guillermo Anaya Llamas y la cúpula del partido, festejaban a lo grande lo que en ese momento era histórico: la primera gubernatura de oposición en Coahuila.
Sonrientes, brincando, abrazándose, estaban el dirigente Bernardo González, ahora magistrado del Poder Judicial; Luis Fernando Salazar, compadre de Anaya y ahora senador por Morena; y el ahora aliado del PRI, Lenin Pérez Rivera, dirigente de la Unidad Democrática de Coahuila.

Al lado de ellos estaban los panistas de toda la vida: Esther Quintana, Isidro López, Rosendo Villarreal, Jorge Rosales, Carlos Orta, Mario Dávila y muchos otros personajes identificados con el panismo coahuilense.
Los resultados mostrados por el conteo rápido del Instituto Electoral del Estado, que encabezaba Gabriela de León, mostraban una ligera ventaja para el lagunero Guillermo Anaya, y los panistas celebraban en grande. Pero el optimismo se fue acallando.

Justo cuando los panistas se preparaban para celebrar en la calle, las cifras empezaron a cambiar, y daban un empate técnico con el candidato del PRI, Miguel Ángel Riquelme.
En las primeras horas, el PREP ya mostraba una ligera inclinación hacia el PRI
Al día siguiente vino la debacle. En las primeras horas del 5 de junio, el PREP mostraba ya una ventaja, muy pequeña pero ventaja al fin, de Riquelme sobre Anaya.
Vinieron entonces la histórica marcha de Coahuila Digno en Saltillo, que congregó a otros candidatos, Armando Guadiana y Javier Guerrero, en torno a la figura de Anaya, denunciando un fraude electoral.
Vinieron los largos procesos en el Tribunal Electoral del estado, y luego la sentencia: el nuevo gobernador de Coahuila era Miguel Riquelme.
A partir de ahí, vino la debacle. La derrota de aquel 2017 pareció haber herido de muerte a un panismo que, de ser la principal fuerza opositora en el estado, pasó a ser primero un aliado de su antiguo enemigo, el PRI, y posteriormente a perder el registro como partido en el estado, y a convertirse no en la segunda ni la tercera, sino en la cuarta fuerza política en la entidad.

Las elecciones de 2023 para gobernador convirtieron al PAN en un apéndice, muy pequeño, del PRI con una alianza cuestionada por muchos panistas de cepa.
Paradójicamente, la decisión de este 2026 de no ir en coalición nuevamente con el PRI, tomada desde la dirigencia nacional, prácticamente condenó al PAN a desaparecer. A pocas semanas de la jornada electoral, el panismo local se vio obligado a caminar solo, lo que disminuyó su fuerza política, con candidatos poco conocidos y una movilización prácticamente nula.
Morena fue el opositor más fuerte en los últimos años
Morena ha sido el opositor más fuerte en los últimos años, mientras que el PAN ahora está relegado, sin fuerza, sin estructura… y sin orgullo.
En la elección de este domingo 7 de junio, el PAN apenas alcanzó el 2 por ciento de la votación, lo que no le alcanza para mantener el registro como partido en el estado. Los votos anulados fueron más del doble de los que obtuvo Acción Nacional.

Los panistas le apuestan a un resurgimiento, pero van contra corriente. Dentro de un año, en junio de 2027, en Coahuila se renovarán alcaldías y diputaciones federales, lo que le da un margen muy estrecho para planear una reconstrucción. Más si la preocupación de la dirigencia nacional se centra no en Coahuila, sino en su propia subsistencia a nivel nacional.
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