Coahuila

'Ni venganza ni perdón' revive discusión sobre quiebra de AHMSA

El libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Meléndez vuelve a colocar en el centro del debate el papel de la Federación en la caída de la acerera

  • Por: Sergio Rodríguez
  • 12 Febrero 2026, 17:49

La publicación del libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Meléndez, vuelve a colocar en el centro del debate el papel del Gobierno federal en la caída de AHMSA. El exconsejero jurídico afirma que, por instrucción presidencial, buscó al empresario Julio Villarreal, propietario de Villacero y Banco Afirme, para explorar una alternativa que evitara la quiebra de la acerera, en medio del escándalo por Agronitrogenados y el proceso contra Emilio Lozoya.

En las páginas 264 y 265, donde aborda el tema, Scherer Ibarra expone que al inicio del sexenio la compañía de Alonso Ancira atravesaba una situación financiera crítica. Señala que el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó preocupación por el impacto que tendría el cierre en miles de trabajadores. También refiere que recibió la instrucción de presentar una denuncia para revisar el sobreprecio pagado por Pemex en la adquisición de Agronitrogenados.

El fragmento plantea que el caso Agronitrogenados fue el detonante para indagar posibles irregularidades financieras vinculadas con AHMSA. La operación de venta a Petróleos Mexicanos se convirtió en base de una acción legal que derivó en procesos judiciales aún vigentes. Este episodio marcó la percepción pública sobre la empresa y su relación con decisiones gubernamentales.

Gestión política y tentativa de rescate empresarial

Scherer sostiene que, ante la inminencia de la quiebra, recibió la instrucción de dialogar con Villarreal para analizar la compra de la siderúrgica. Precisa que acudió acompañado por Lázaro Cárdenas Batel, con el propósito de transparentar la gestión y evitar señalamientos de interés personal. Según su relato, la intención era preservar empleos mediante una solución empresarial.

De acuerdo con el autor, el empresario realizó intentos para estructurar un plan de rescate, pero no prosperó por la negativa de Alonso Ancira a transferir el control. Esta postura, señala, influyó en el desenlace que llevó a la empresa al concurso mercantil. Posteriormente, se decretó la quiebra y se estableció un fideicomiso para la liquidación de activos.

El texto también responde a críticas sobre la cercanía de Scherer con el círculo presidencial y su vínculo con Villarreal. El exfuncionario niega haber actuado por beneficio propio y sostiene que su intervención fue institucional. La participación de Cárdenas Batel es presentada como respaldo a la legalidad del encargo.

Impacto regional y lectura histórica

La caída de AHMSA representó un golpe profundo para la Región Centro de Coahuila, donde la siderúrgica era pilar económico y social. La suspensión de operaciones afectó empleo directo e indirecto, así como cadenas productivas locales. Actualmente, los activos están en proceso de subasta para cubrir adeudos conforme a la prelación legal.

El fragmento exhibe la tensión entre la agenda anticorrupción y la viabilidad financiera de una empresa estratégica. Mientras la denuncia por Agronitrogenados respondía a un compromiso político, la falta de un acuerdo empresarial precipitó la liquidación. La versión de Scherer plantea un intento de contención que no logró modificar el curso final.

A casi tres años de la inactividad de la planta, el testimonio incluido en Ni venganza ni perdón aporta una visión desde el entorno presidencial. No obstante, la historia de AHMSA continúa sujeta a análisis jurídico y económico, con repercusiones que siguen marcando el debate público en Coahuila y a nivel nacional.

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