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Oseznos se desplazan hacia zonas desérticas de Coahuila

Sergio Marines, director de Profauna, informó que los oseznos de aproximadamente dos años se separan de sus madres en proceso natural de independencia

Por Christyan Estrada | 10 Agosto 2026

La presencia de oseznos en zonas desérticas de Coahuila comienza a ser más frecuente durante esta temporada, debido a que los ejemplares jóvenes se separan de sus madres y buscan nuevos territorios donde puedan alimentarse y establecerse sin competir con osos adultos, explicó Sergio Marines, director de Profauna. 

El especialista señaló que este comportamiento forma parte del proceso natural de independencia de los oseznos, que permanecen con la madre alrededor de dos años antes de iniciar su desplazamiento hacia otras áreas. 

Marines explicó que, al quedar solos, los ejemplares jóvenes todavía no tienen la experiencia de los adultos para localizar alimento y refugio, por lo que recorren mayores distancias hasta encontrar un sitio donde puedan permanecer. 

A esta búsqueda se suma la presión de los osos adultos dominantes, que son territoriales y pueden impedir el ingreso de ejemplares jóvenes a determinadas zonas. Incluso, en algunos casos, los adultos pueden llegar a atacar o depredar cachorros. 

Por ello, los oseznos tienden a desplazarse hacia regiones donde existe una menor concentración de ejemplares adultos, lo que explica que actualmente se estén observando con mayor frecuencia en áreas desérticas del estado. 

“Ellos van caminando hasta que encuentran un sitio donde se puedan establecer y por eso ahora estamos viendo más hacia el lado del desierto, donde hay menos osos adultos”, explicó Marines. 

El director de Profauna agregó que los registros obtenidos mediante cámaras trampa muestran presencia de osos en distintas áreas protegidas de Coahuila, con una combinación de machos adultos, hembras y hembras con crías. 

La presencia de hembras acompañadas de oseznos, señaló, es un indicador positivo porque refleja que la población continúa reproduciéndose y mantiene condiciones favorables en su hábitat. 

Marines estimó que los ejemplares que actualmente comienzan a desplazarse tienen entre dos y dos años y medio de edad, etapa en la que la madre vuelve a entrar en celo y los jóvenes deben independizarse. 

El especialista consideró que estos movimientos no necesariamente implican una pérdida de hábitat, sino que forman parte de la dinámica natural de dispersión de la especie, aunque obligan a mantener vigilancia sobre los nuevos puntos donde comienzan a aparecer los ejemplares jóvenes.

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