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Ferran Torres: en su mente encontró la fuerza para volver
El delantero superó una crisis emocional tras Qatar 2022 con ayuda psicológica y ahora levantó la Copa del Mundo como una de las figuras de España
Por Gerardo Vázquez | 20 Julio 2026
La imagen de Ferran Torres celebrando el gol decisivo que le dio el triunfo a España ayer ante Argentina es la culminación de una historia de superación que comenzó mucho antes de los grandes estadios. Detrás del delantero hay un futbolista de enorme fortaleza mental que, hace apenas unos años, confesó haber atravesado uno de los momentos más difíciles de su vida.
Tras el Mundial de Qatar 2022, Ferran reconoció públicamente que sufrió una profunda crisis emocional.
“Entré en un pozo sin fondo, no sabía cómo salir. Jamás me había derrumbado tanto”, admitió en una conversación con periodistas.

Para recuperar el equilibrio recurrió a la ayuda psicológica, asistiendo a terapia varias veces por semana. Aquella experiencia transformó su manera de entender el futbol.
“Antes pensaba únicamente en marcar, aunque no jugara bien. Ahora he aprendido a disfrutar y las cosas salen solas”, explicó entonces. Aquella caída terminó convirtiéndose en un punto de inflexión que fortaleció tanto su rendimiento deportivo como su estabilidad personal.
La separación de sus padres cuando todavía era un niño dejó una profunda huella en el futbolista. Poco después ingresó en la cantera del Valencia, con apenas seis años de edad, llegando incluso a vivir durante una etapa en la residencia del club de Paterna para facilitar su formación deportiva.
Su talento fue descubierto por un profesor durante un partido de futbol escolar. A partir de ese momento comenzó un camino que cambiaría su vida.

Su padre, Fernando, electricista de profesión y conocido entre los suyos como “Cucala”, nunca fue especialmente aficionado al futbol. En cambio, su madre María y su tío Suso, que llegó a jugar como extremo en el equipo de su localidad, fueron quienes más impulsaron aquella pasión. De hecho, fue ella quien le regaló sus primeras botas.
Lejos de los focos, Ferran disfrutó de una infancia sencilla en Foios. Pasaba horas jugando al futbol con sus amigos, correteando con sus dos perras —una de ellas tenía la costumbre de quitarle el balón— y acompañando a su abuelo a la huerta, donde aprendió el valor del esfuerzo cultivando tomates, alcachofas y otras hortalizas.
Quienes mejor conocen a Ferran lo llaman “Ferri”. Siempre ha sido un joven reservado, tímido y poco amigo del protagonismo. Su principal refugio ha estado en el reducido círculo de amigos de toda la vida y, sobre todo, en su hermana Arantxa, seis años mayor que él y considerada su gran confidente.
Esa fortaleza interior queda reflejada incluso en uno de sus tatuajes: la frase I refuse to sink (“Me niego a hundirme”), grabada en uno de sus tobillos como recordatorio permanente de su capacidad para levantarse en los momentos más complicados.

Su carrera tampoco estuvo exenta de obstáculos físicos. Antes de consolidarse como profesional sufrió una mononucleosis que frenó temporalmente su progresión. Sin embargo, logró debutar muy joven y pronto despertó el interés de los grandes clubes europeos.
Mientras daba sus primeros pasos en la élite mantenía una relación con la modelo Cintia Roldán, aunque ambos terminaron separando sus caminos antes de que el futbolista iniciara su etapa en Inglaterra.
Fue precisamente durante su aventura en el futbol inglés cuando comenzó su relación con Sira Martínez, hija del seleccionador Luis Enrique. La pareja hizo pública su historia de amor tras el fichaje del delantero por el Barcelona y siempre llevó su noviazgo con absoluta discreción. Apenas compartían imágenes juntos y evitaban cualquier exposición mediática, aunque fueron fotografiados en varias ocasiones disfrutando de su tiempo libre.
Con el paso del tiempo atravesaron varias crisis, intentaron darse una segunda oportunidad, pero finalmente la relación terminó de forma definitiva.
A diferencia de otras estrellas del futbol, Ferran Torres nunca ha hecho de su vida sentimental un escaparate. Alejado de las grandes fiestas y de la sobreexposición en redes sociales, siempre ha intentado mantener su intimidad lejos de los focos.
En los últimos meses fue relacionado con la influencer Martina Alguero, conocida como Martina Hunter, aunque ninguno de los dos confirmó públicamente una relación. Su discreción sigue siendo una de sus principales señas de identidad, tanto dentro como fuera del terreno de juego.