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Los tres Buenos Aires de Diego Maradona (Segunda parte de tres)

¿Hay una ciudad maradoniana por excelencia? Más allá del obvio vínculo con Nápoles, Buenos Aires es una ciudad paradójica que puede pensarse y re-leerse a la sombra del Diego

  • Por: EH
  • 02 Diciembre 2020, 04:00

Buenos Aires.- II - Villa Fiorito

“En una villa nació, fue deseo de Dios, / crecer y sobrevivir a la humilde expresión, / enfrentar la adversidad / con afán de ganarse a cada paso la vida”, dice el memorable cuarteto de Rodrigo El Potro. Si bien Villa Fiorito no es propiamente una “villa” (esos barrios de chabolas tan comunes en varios rincones de la ciudad y el conurbano bonaerense) a pesar de llevarlo en el nombre, sí es uno de las zonas más carenciadas del partido de Lomas de Zamora, imposible de explorar como turista sin que uno de los pibes de la esquina “te pregunte la hora” apenas pongas un pie en sus calles.

En 2008 el astro visitó el barrio de su infancia y firmó la letra “O” del cartel de la estación de Tren de Villa Fiorito. La letra no duró ni un día antes de que alguien la desprendiera y se la llevara consigo. Su casa natal ahora está ocupada por una familia de pepenadores, parientes distantes, que se muestran hostiles a los visitantes. Pero el día de su muerte, un grupo de vecinos se congregaron frente al hogar y pintaron un mural en la fachada con la frase “La casa de dios”. El barrio nunca olvida. Sus últimos vínculos fueron los aportes a los comedores populares de la zona que hizo durante la cuarentena.

Dicen que, si se reunieran todas las personas que aseguran haber estado en el debut de Maradona en la cancha de Argentinos Juniors, el partido tendría que haberse jugado en el Maracaná. La mañana de ese 20 de octubre de 1976 Diego salió con su mochila al hombro de su casa en Fiorito, tomó el tren hasta la estación de Puente Alsina (sí, junto a aquél puente que inmortalizara 2 Minutos en la tapa de su disco Valentín Alsina), y de ahí tomó el colectivo 135 hasta el estadio del barrio de La Paternal. Jugaban contra Talleres de Córdoba. Entró al iniciar el segundo tiempo y su primera jugada fue un túnel. Tenía apenas 15 años. Talleres ganó 1-0 con gol del Hacha Ludueña (padre del Hachita Ludueña que tantos gustos le dio a mi Santos Laguna).

Cerca del Puente Alsina, en la esquina de Sáenz y Rabanal, en el barrio de Pompeya, se encontraba la pizzería La Blanqueada, que solía visitar Maradona de niño con sus amigos. Compraban una sola porción (lo que el dinero les alcanzaba) y la repartían entre todos. Con su primer sueldo, lo primero que hizo fue invitar a comer ahí a su madre. La pizzería cerró a finales de 2017, víctima de las múltiples crisis económicas que han azotado a la Argentina a lo largo de los años. Cien años antes, existió en esa esquina una pulpería (bar y almacén rural), que Borges solía visitar “para ver la pampa”. Sur, paredón y después...

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José Juan Zapata (Toreón, 1984) es periodista. Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina. Es editor en el medio de música La Zona Sucia y editor de contenidos en Amonite. Produce accesibilidad audiovisual para los canales Encuentro, Pakapaka y DeporTV de la Argentina.

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