Deja Masaya Nakamura un legado en el mundo de los videojuegos
Luego de reconocer el potencial éxito que tenía el entretenimiento interactivo, el empresario japonés fue responsable de éxitos que formaron parte de la cultura de los años 80
- Por: Fernando Neri
- 31 Enero 2017, 04:00
Masaya Nakamura, el hombre que fundó la empresa Namco y conocido como el “Padre de Pac-Man” falleció el lunes a la edad de 91 años. Luego de fundar una empresa dedicada a los juegos infantiles, el empresario japonés reconoció el crecimiento de la industria del videojuego, por lo que reorientó el objetivo de su compañía y la transformó a finales de los años 70, con lo que se estableció como uno de los pioneros en el entretenimiento interactivo.
El éxito de Pac-Man en 1980 le permitió a Namco crecer para desarrollar más videojuegos, con los que se estableció como una de las marcas más reconocidas por los jugadores. Con el paso de los años y el crecimiento de las consolas caseras, Nakamura anunció su renuncia en 2005 de la empresa que fundó. Sin embargo, retuvo su posición como líder honorario hasta su fallecimiento, a la edad de 91 años, y con el reconocimiento de ser un pionero del videojuego en Japón.
Pac-Man (1980)
Este fue el primer éxito a nivel mundial de Namco, cuyo creador, Toru Iwatani, dijo haber tomado inspiración al ver una pizza con una rebanada faltante. El personaje, cuyo único objetivo es el de comer todos los puntos en pantalla sin ser eliminado por un grupo de fantasmas en un laberinto, es por sí solo un icono de la cultura de los años 80, cuya vigencia no se ha perdido a casi 37 años de su lanzamiento.
Galaga (1981)
El apogeo de los juegos sobre naves espaciales fue una constante en la década de los 80, por lo que el título se consolidó como uno de los más exitosos en el aspecto comercial y de los jugadores. En Galaga, los jugadores se enfrentan a una flotilla de naves enemigas con forma de insectos por medio de una nave espacial, que a su vez debe esquivar los ataques extraterrestres.
Pole Position (1982)
El diseñador Toru Iwatani se anotó un éxito más al desarrollar uno de los juegos de carreras más complejos de su época, ya que en lugar de un simple sistema de juego, Pole Position era jugado dentro de una cabina en la que se contenía un acelerador, freno e incluso una palanca de cambios para simular una transmisión manual de un vehículo auténtico.
Dig Dug (1982)
Armado con una pequeña bomba de aire, el personaje principal era controlado por los jugadores para ayudarle a escapar de un laberinto subterráneo, en el que el ingenio y el uso de trampas para eliminar a los monstruos del juego eran necesarios para sobrevivir. Al igual que el resto de los títulos de Namco, fue un éxito absoluto en el aspecto comercial y de la crítica.
(Con información de Agencias)
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