Inicio / Escena / Fernando Llanos presenta libro y documental en el Museo MARCO
Fernando Llanos presenta libro y documental en el Museo MARCO
El artista reúne 77 testimonios sobre la película de Iñárritu en un libro y presentará el documental Un afortunado testigo en el Museo MARCO
Por Ángeles Núñez | 16 Octubre 2026
A más de dos décadas del estreno de Amores perros, el artista, historiador y documentalista Fernando Llanos busca reconstruir la historia detrás de una de las películas más representativas del cine mexicano, pero desde una perspectiva distinta: la de quienes hicieron posible su realización, incluso lejos de los reflectores.
A través de "Desatar Amores Perros" reúne 77 testimonios, además de su propia voz, un prólogo de Alejandro González Iñárritu y el guion de Guillermo Arriaga, Llanos propone una mirada colectiva a la producción, en la que cada integrante tiene un lugar, sin importar su fama, jerarquía o participación económica en el proyecto.
“Es un ejército los que llevan a cabo una película”, señaló Llanos al hablar sobre la importancia de reconocer el trabajo de todas las personas involucradas en una producción cinematográfica, desde los departamentos creativos hasta los asistentes y el personal encargado de la logística.
El proyecto le tomó cinco años y nació de su interés por recuperar las experiencias de quienes participaron en la cinta, estrenada hace más de 20 años. Para el autor, el libro no pretende ser únicamente un homenaje, sino una investigación que permita dimensionar el esfuerzo, las condiciones de trabajo y las distintas perspectivas que confluyeron durante el rodaje.
“Para mí era bien importante mostrar esa carpeta del principio, que es como parte del archivo. Es una manera, como historiador, de subrayar: hay un archivo más grande”, explicó.
Presentará documental en el Museo MARCO
Como complemento del libro, Fernando Llanos presentará “Un afortunado testigo”, un documental que ofrece un acercamiento al detrás de cámaras de Amores perros y al proceso de realización de la película.

La función será este viernes 16 de octubre, a las 12:00 horas, en el Auditorio del Museo MARCO, con entrada libre. La presentación estará a cargo de Llanos, director del documental, y del músico Alejandro Rosso.
“"Esta película de una hora y dieciocho minutos la estamos presentando en el Museo Marco con Alejandro Rossovamos”, comentó Llanos al hablar sobre la proyección, que permitirá al público complementar las historias reunidas en la publicación con imágenes del rodaje.
“Soy artista, de eso hago. Hago exhibiciones, hago libros, hago películas”.
Una historia sin jerarquías
Uno de los aspectos que distinguen la publicación es la manera en que están organizados los testimonios. Llanos explicó que las voces aparecen conforme fueron llegando, de acuerdo con la disponibilidad y el entusiasmo de sus participantes, y no según la relevancia pública de cada uno.
Entre los testimonios se encuentran los de personas que desempeñaron funciones fundamentales detrás de cámaras, pero cuyas historias rara vez forman parte de las narraciones habituales sobre el cine.
El autor relató que inicialmente contactó a más de 77 personas, aunque algunas no respondieron, otras desistieron y algunas fallecieron. Aun así, considera que la recopilación ofrece un panorama amplio de la experiencia colectiva que significó realizar la película.
La intención también fue evitar que el libro se convirtiera en una sucesión de anécdotas repetidas o elogios entre sus participantes. Para ello, estableció un límite de extensión para cada colaboración y pidió que los testimonios se concentraran en una experiencia significativa, una reflexión o una anécdota que aportara algo distinto.
“Si no, escuchas las mismas voces al infinito”, comentó.
El resultado, añadió, permite descubrir historias que incluso los propios participantes desconocían sobre sus compañeros de rodaje.
Los sacrificios detrás de la película
Entre los episodios recuperados se encuentra el incidente en el que una cámara cayó durante la filmación, situación que provocó la interrupción del rodaje y generó distintas versiones sobre quién había sido responsable.
Llanos recordó que registró aquel momento y que, años después, al investigar los testimonios, descubrió que Rodrigo Prieto había asumido la responsabilidad para proteger a un integrante más joven del equipo, quien podía enfrentar consecuencias laborales por lo ocurrido.

Para el documentalista, este tipo de relatos permite comprender las relaciones humanas y los sacrificios que formaron parte de la producción, más allá del resultado que llegó a las salas de cine.
También destacó las experiencias de integrantes del equipo de asistencia y producción que enfrentaban largas jornadas y traslados, una realidad que contrasta con la idea romantizada de que trabajar en el cine significa llevar una vida cómoda y rodeada de glamour.
“Todo el mundo piensa que hacer cine es vivir en la Condesa. No es cierto”, afirmó.
Con estas historias, Llanos busca que el público observe la película desde otra perspectiva y reconozca el trabajo de quienes hicieron posibles sus escenas, desde las decisiones creativas hasta las tareas operativas que sostienen una filmación.
Un archivo para las nuevas generaciones
La relación de Llanos con Amores perros comenzó cuando fue contratado para trabajar en los dibujos que ayudaron a visualizar la película. Aunque el encargo original era de aproximadamente 15 días, permaneció 47 jornadas, experiencia que le permitió registrar una mayor cantidad de material detrás de cámaras.
Su formación como artista de video y su interés por conservar documentos también resultaron determinantes. A lo largo de los años guardó papeles, fotocopias y materiales relacionados con las locaciones, elementos que ahora forman parte del archivo que alimenta el proyecto editorial.
Llanos recordó que, cuando era joven, recibió enseñanzas del artista Felipe Ehrenberg sobre la importancia de preservar el archivo de un creador. Esa idea lo llevó a conservar materiales que, de otro modo, probablemente se habrían perdido.
El libro también recupera esa dimensión física de la memoria mediante mapas, documentos, fotografías y reproducciones de materiales impresos, en una época en la que buena parte de los archivos se digitalizan y almacenan en la nube.
La publicación cuenta con distintas versiones, entre ellas una edición de mayor formato, de 440 páginas, que incluye un texto más extenso del autor titulado Un afortunado testigo. Ese nombre también dio origen al documental sobre el detrás de cámaras de la película.
Para Llanos, preservar estos materiales es una manera de dejar constancia de una experiencia que, con el paso del tiempo, podría perder a sus protagonistas y sus testimonios.
“Algún día nos iremos todos, que se quede algo”, expresó.
Una memoria que todavía puede crecer
El artista considera que la historia de Amores perros aún tiene aspectos por documentar. Incluso después de reunir decenas de testimonios, reconoce que hay integrantes del equipo cuyos nombres desconoce y cuyas experiencias podrían enriquecer una futura edición.
Su intención es que el libro encuentre lectores, particularmente entre estudiantes de cine, quienes pueden descubrir en sus páginas que una película no depende exclusivamente de sus actores o directores, sino de la colaboración de numerosos profesionales.
Por ello, Llanos ha impulsado presentaciones y actividades en escuelas de cine, con la intención de acercar el proyecto a las nuevas generaciones y propiciar conversaciones entre distintos integrantes de la industria.
También busca que el libro y el documental dialoguen entre sí, de modo que el público pueda conocer las experiencias narradas en las páginas y, posteriormente, observar parte de lo ocurrido durante el rodaje.
A más de 20 años de su realización, Llanos considera que Amores perros sigue siendo un referente para estudiar el desarrollo del cine mexicano y las trayectorias profesionales que surgieron a partir de la película.
Su apuesta es que esa memoria no se limite a un homenaje, sino que continúe creciendo con nuevas voces, fotografías y documentos.
“Me gustaría que se agote este libro y que nos digan los editores: ‘Échense otro’, pero con más historias”, concluyó.