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María Eugenia Llamas: la eterna 'Tucita' que conquistó a México
A lo largo de su infancia participó en 15 películas, siendo la primera “Los tres huastecos”, junto al ícono del cine de Oro, Pedro Infante
Por Diana Valeria Leyva | 31 Agosto 2026
Aquella dulce y melodiosa voz que maravilló a decenas de mexicanos se consagró como uno de los jóvenes talentos en el Cine de Oro Mexicano y que hoy es recordada como "La Tucita".
María Eugenia Llamas Andresco nació el 19 de febrero de 1944 en la Ciudad de México. Con tan solo tres años y medio, acompañó a su hermana en un concurso para formar parte del elenco de la nueva película de los hermanos Rodríguez, pero terminó siendo ella la elegida para representar a uno de los personajes infantiles más entrañables de la historia del séptimo arte.

Así nació “La Tucita”, personaje que la acompañaría durante buena parte de su vida y que la convertiría en una de las figuras infantiles más recordadas del cine mexicano.
A lo largo de su infancia participó en 15 películas, siendo la primera “Los tres huastecos”, junto a Pedro Infante, quien interpretaba tres papeles diferentes, siendo uno de ellos Lorenzo, padre del personaje de “La Tucita”.

La pequeña actriz volvería a compartir créditos con Infante en cintas como “Dicen que soy mujeriego” y “El seminarista”, además de trabajar junto a figuras como Joaquín Cordero, los hermanos Soler y Evita Muñoz “Chachita” en producciones como “Las dos huerfanitas”, “Una calle entre tú y yo” y “La venganza del circo”.

El talento de la denominada “niña prodigio” fue reconocido por los grandes artistas de la industria y también por la crítica. En 1951 obtuvo el Premio Ariel por su actuación en “Los hijos de la calle”, una historia donde un mecánico, interpretado por Fernando Soler, pierde a su familia ante una severa adicción e intenta reconstruir su vida.
Pero María Eugenia Llamas no se limitó al cine. Durante su adolescencia, los escenarios teatrales se convirtieron en otro espacio para desarrollar sus habilidades y compartir créditos con artistas como Manolo Fábregas y Lorenzo de Rodas.
También llevó su voz a distintos escenarios acompañada por mariachi, con presentaciones por diferentes regiones de México y algunas ciudades de Estados Unidos.
En televisión participó en programas de variedades y musicales, mientras que en 1958 participó en “Gutierritos”, donde compartió escena con Rafael Banquells y María Teresa Rivas.
Hizo de Monterrey, su segunda casa
Desde la década de los sesenta, María Eugenia Llamas hizo de Monterrey su hogar. Durante 38 años radicó en la "Ciudad de las Montañas", luego de enamorarse del popular locutor Rómulo Lozano, con quien formó una familia integrada por sus tres hijos: Luzma, Maru y Fernando.

En la capital de Nuevo León continuó con una intensa actividad artística que abarcó el teatro de revista, la comedia, la radio, la televisión y las presentaciones personales.
Como conductora de televisión, participó en diversos programas a lo largo de su carrera y durante dos años encabezó su propio programa diario en un canal local, experiencia que amplió todavía más su trayectoria frente a las cámaras.
En 1987, su carrera tomó un nuevo rumbo cuando conoció al escritor, periodista y hombre de teatro cubano Francisco Garzón Céspedes, con quien aprendió el arte de la narración oral escénica e integró el grupo “Los cuenteros de Garzón”.
Ese mismo año debutó en la Ciudad de México con su propio espectáculo de narración oral y poemas, “Cuento con la Vida”.
A partir de entonces, María Eugenia Llamas se convirtió en una de las pioneras de la narración oral escénica en México y recorrió más de 25 estados de la República con su espectáculo, contratado por instituciones educativas y culturales.
Su trabajo también cruzó fronteras. Desde 1989 realizó presentaciones en Colombia, Venezuela, Los Ángeles, Chicago y Buenos Aires, además de distintas ciudades de España, entre ellas localidades de las Islas Canarias, Alicante y Madrid, donde llegó al Círculo de Bellas Artes.
Durante cinco años participó además en las emisiones radiofónicas de “La Hora Nacional” producidas en Nuevo León.
Una vida dedicada a la cultura
La inquietud de María Eugenia Llamas por las artes la llevó también a desempeñarse en diferentes cargos relacionados con la promoción cultural y el desarrollo artístico.
Fue secretaria de Previsión Social, Cultura y Deportes de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), Sección II; directora de la primera Escuela de Artes Interpretativas (ARINTE) de la ANDA; jefa del Departamento de Cultura del ISSSTE y coordinadora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en Nuevo León.

También se desempeñó como jefa del Departamento de Prevención y Readaptación Social del Gobierno del Estado de Nuevo León, así como directora de Cultura de los municipios de Guadalupe y Monterrey.
A la par de sus responsabilidades administrativas, desarrolló una amplia labor docente mediante cursos y talleres de "Narración Oral Escénica", "Teatro" y "Creatividad" en diversas instituciones.
Por una trayectoria artística de más de 63 años y su contribución al desarrollo de la cultura, la comunicación y el mejoramiento humano, además de más de 25 años dedicados a la narración oral, recibió en julio de 2012 el Primer Reconocimiento FINO, otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Foro Internacional de Narración Oral.
El homenaje tuvo como escenario el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, un reconocimiento que selló décadas de trabajo frente a los escenarios, las cámaras, los micrófonos y, finalmente, frente a un público dispuesto a escucharla contar historias.
Lamentablemente, falleció el 31 de agosto de 2014, a los 70 años, pero aquella niña que alguna vez llegó al cine casi por casualidad permanece, para muchos, eternamente joven.