Studio Ghibli gana 'Princesa de Asturias' por su legado humanista
'El viaje de Chihiro' y 'Mi vecino Totoro', fue reconocida por transformar la animación mundial con sensibilidad, arte artesanal y valores universales
- Por: Ángeles Núñez
- 06 Mayo 2026, 10:27
La legendaria productora japonesa Studio Ghibli, fundada en 1985 por Hayao Miyazaki e Isao Takahata, fue galardonada este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026, en reconocimiento a una trayectoria que revolucionó la animación mundial y convirtió el cine en una herramienta de sensibilidad, reflexión y humanismo.
El fallo fue dado a conocer en Oviedo por el jurado presidido por Miguel Falomir, director del Museo del Prado, que destacó la capacidad del estudio para “transformar la creatividad en conocimiento y comunicación” mediante una animación artesanal de extraordinaria imaginación, capaz de construir historias universales que han trascendido generaciones y fronteras.
Un cine de autor que cambió la historia de la animación
Desde sus orígenes, Studio Ghibli se consolidó como una fuerza única dentro del cine mundial, alejándose de fórmulas industriales para apostar por una narrativa profundamente emocional, visualmente artesanal y comprometida con temas como la ecología, la memoria, el antibelicismo, la infancia, la amistad y el respeto por la naturaleza.
Aunque el fenómeno creativo comenzó con “Nausicaä del Valle del Viento” (1984), dirigida por Miyazaki antes de la fundación oficial del estudio, la primera producción formal de Ghibli fue “El castillo en el cielo” (1986), punto de partida de una filmografía que transformaría tanto la animación japonesa como la occidental.

El gran salto internacional llegó en 1988 con dos obras opuestas pero complementarias: “Mi vecino Totoro”, símbolo de ternura, fantasía y contemplación, y “La tumba de las luciérnagas”, devastador retrato antibélico dirigido por Takahata. Esa dualidad artística definió el sello Ghibli: imaginación luminosa y profundidad emocional.
“El viaje de Chihiro”, la consagración global
La cúspide llegó en 2001 con “El viaje de Chihiro”, considerada la obra maestra de Miyazaki y una de las películas animadas más influyentes de todos los tiempos.
La historia de Chihiro, una niña atrapada en un universo fantástico durante su tránsito hacia la madurez, combinó crítica social, reflexión sobre la modernidad japonesa, defensa ambiental y una poética visual sin precedentes.

La película rompió récords de taquilla, obtuvo el Óscar a Mejor Película Animada en 2003, el Oso de Oro en Berlín y consolidó a Studio Ghibli como referente absoluto del cine de animación de autor.
El jurado del Princesa de Asturias subrayó que las obras del estudio japonés han hecho de la empatía, la tolerancia, la amistad y el respeto por las personas y la naturaleza pilares fundamentales de su narrativa.
Frente a modelos narrativos acelerados, Ghibli convirtió el silencio, la contemplación y la belleza de lo cotidiano en elementos centrales, ofreciendo historias capaces de dialogar tanto con niños como con adultos.
Su cine ha sido reconocido por preservar la esencia cultural japonesa mientras dialoga con preocupaciones universales de la sociedad contemporánea, desde la crisis ambiental hasta la pérdida de tradiciones en un mundo globalizado.
Expansión y vigencia mundial
En 2023, Studio Ghibli fue adquirido por Nippon Television, asegurando la continuidad de su legado. Además, su universo creativo se expandió con el parque temático Ghibli Park en Nagakute, Japón, confirmando la vigencia cultural y comercial de sus historias.
Miyazaki, figura central del estudio, también ha sido reconocido individualmente con un Óscar honorífico y el León de Oro de Venecia, mientras que Ghibli mantiene la singular distinción de poseer la única Palma de Oro de Cannes otorgada a un colectivo.

Con este premio, Studio Ghibli se convierte en el séptimo galardonado japonés en la historia de los Premios Princesa de Asturias, tomando el relevo del filósofo Byung-Chul Han en la categoría de Comunicación y Humanidades.
Más de cuatro décadas después de su creación, Studio Ghibli sigue demostrando que dibujar a mano también puede cambiar la manera en que el mundo entiende la imaginación.
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